Igual que descubrir una nueva forma de crear poesía,
de dejar de lado la tristeza y alzar los labios hacia las pestañas sin querer llorar
Pero qué poco lo hago
Qué poco te escribo,
qué poco te creo entre mis manos...
Yo estaba acostumbrada a escribir temblando, a recordar las veces que no pudo ser
que todo se me había escapado,
Pero ahora llegas tú y no puedo
Me enseñas lo bueno
y ahora a ver cómo lo hago
¿Te imaginas que te pierdo?
Seguramente ahí sabría escribirte mejor
Te diría que te encuentres y me busques
Que no me siento del todo sola
pero que no quiero estar sin ti
Porque ya no tendría a nadie echado en mi pecho
Ni con quién vivir, abrazada, los sábados que acaban a las 6 de la mañana
Nadie me esperaría cada viernes que llegase a Málaga
ni tendría quién parase su coche al lado de la estación para ver como salgo y busco, ansiosa, unos labios que nunca me dicen "no"
Tampoco tendría a nadie que fuese magia
que me mirase de la forma en que lo haces
Porque tus ojos son puertas
y ya no me da miedo saltar
Y yo... yo no sabría bien para qué coger ese autobús de dos horas sino es para verte
Qué mano coger al caminar o a qué cintura amarrarme
Tu voz sonando en mi cabeza cuando me tumbo desnuda en tu cama:
"Qué espectáculo"- dices
Pero lo cierto es que el único espectáculo eres tú cuando te quitas la ropa y me apartas los miedos
y sueltas la carcajada que me hace dejar de crecer
Contigo lo he entendido,
no es que nadie vaya a quererte como yo
es que cualquiera que te conozca, sería incapaz de no quererte
Y creo que eso es un poco el amor
¿Ves? Otra vez lo has conseguido
Te he creado con palabras una vez más
y todo lo que leo me hace volver a sonreír
Yo escribo sobre lo que vivo y lo que siento
Y lo cierto es que tú ríes
y yo
me vuelvo felicidad
Y mira, no se me ocurre nada mejor
que pueda ofrecerte quien amas
que un trozo de su risa
Y ganas,
muchas ganas,
de nunca
volver
hacia atrás
volver
hacia atrás
