Si te paras en mitad de esos cerezos y miras arriba,
a ese cielo que te roza la nuca,
escucharás su cuento
La niña ha mamado de la cultura de la delgadez desde los 5 años
Con sus tías haciendo dietas milagrosas
Con su madre delgada, preciosa
Con su hermana temiéndole al espejo
La risa llena de sangre
De esas fresas que se comía a los 10 años
Con mucha azúcar y mucha vida
Ya no quiere saber nada de su cuerpo
Ha crecido y se ha desligado de sus caderas y de su (por fin) plano vientre
Le reprochan que está muy delgada y ya no escucha
Le sobran las opiniones que no son suyas
Le teme cuando hablan de ella
Le producen pavor los piropos
Por favor
Por favor
Dime que te parezco interesante
Pero deja de llamarme guapa
Se para en mitad de los cerezos para escuchar el cuento
arrancando las frutas de su cabeza
Que tan niña y tan mujer
nunca fue capaz de dejar de escuchar aquella voz que le decía
"Bonita, bonita, bonita..."
