Datos personales

Mi foto
"What if we already are who we've been dying to become"

viernes, 27 de marzo de 2015

Al final, es solo cuestión de saber oír cada latido;

Muy lejos de recordar a su forma de reír
Muy lejos de tener en mi mente su manera de caminar,
de memorizar a sus palabras
o a su odiosa y acertada forma de manejar la retórica
en lo que pienso es en sus manos
Unas manos finas, delicadas
Manos que acariciaban casi tanto como arañaban
Unas manos que desataban la coleta despeinada de un cabello olvidado
Que se posaban en las caderas de quien ya se niega a menearlas para alguien más

Que desabrochaban botones
Y abrochaban pechos rajados

Eran de esas manos, sí
De las que llevan la pluralidad de sentimientos en los dedos
Esto lo descubrí apreciando cada gesto

Cuando yo lloraba, él no lo hacía 
(Y le lloré, le lloré mucho. Aún siento su hombro empapado en mi mejilla)
Decía que no podía permitírselo, porque dos lágrimas juntas podían crear océanos, y bastante mar teníamos ya con el de mis ojos
Era aquí cuando él posaba sus dedos en mi cara, y barría el llanto
Entonces yo miraba a sus manos temblorosas
-“¿Acaso tienen miedo?”- Le decía
-“No, solo es frío”- respondía él
Y yo las depositaba entre mis labios y el aliento las abrazaba

Otras no temblaban, simplemente se movían, inquietas, sobre mi muslo, dibujando formas al azar
-“¿Y ahora qué?”- Volvía a preguntar yo
-“Solo se ríen”

Acabé descubriendo, una de esas noches en las que estábamos sentados en cualquier escalón, que también me llevaba a mí en ellas. Fue en el momento justo en el que uní sus manos con las mías, y noté un leve bombeo

-“¿Qué es eso?”- Dije, señalando el centro de su palma
-“Es un corazón”
-“¿Tienes un corazón en las manos?”- Susurré, cómicamente espantada
Y el rio
-“No, claro que no. Sería algo imposible ¿no crees?”


Yo asentí, posando su mano en mi mejilla,
diciéndole que tenía razón,
pero sintiendo, a su vez, los latidos de un corazón
que hacía mucho
que había dejado de notar en mi pecho

miércoles, 18 de marzo de 2015

Lo de llorar debe ser un invento para acabar con el mundo; o para hacerlo un poco más tenue.

El problema de llorar poco es que, cuando te decides a hacerlo, es casi como si te rompieras por dentro. Lloras, y deseas más, viene el llanto desesperado y el dolor se expande. Esta es la peor parte porque, si no doliera, todo iría bien. Puede que entonces no me diera tanto miedo sollozar...
¿Y los motivos? ¿Hay razones suficientes para que las lágrimas vuelen? Se llora cuando se quiere morir, pero no eternamente. 

Supongo que nunca nadie desea morir eternamente… pero este ya es otro tema. 

Se llora cuando uno ya no puede más consigo mismo aun habiéndolo intentado. Cuando no te soportas y odias al resto. Se llora para ver si la angustia se va con las lágrimas, sin fijarnos en que, al llorar, lo único que somos capaces de sentir es el dolor creciendo en el pecho. Por eso siempre odié llorar, por eso siento siempre una enorme desesperación cuando se me nubla la vista, y sé que todo lo que me he callado está a punto de gritar. Y por eso es que me tapo el rostro, para que no me miren pero, sobre todo, para no verme yo. Porque cuando lloro es casi como salir de mi propio cuerpo, observo al mundo desde fuera, y siento la pena ajena y la compasión que nunca he pedido ni pediré. Noto la mano en mi hombro y el repugnante: 'cálmate'

Pero yo no quiero, no quiero calmarme. Quiero que el resto desaparezca, que se larguen. No quiero que entiendan ni que me comprendan; me basta con intentar descifrarme yo.

Sé que otros sabrán de lo que hablo, porque nadie se libra de esto. Nadie escapa de los temblores, el nerviosismo incontrolado, los ojos destrozados y los labios entreabiertos buscando un poco de respiración.

Nadie se libra de vivir ni de querer sentirse muerto. 

viernes, 13 de marzo de 2015

Es solo un suponer; por suerte, sigo amando a la vida

Si me muriera ahora
yo no me echaría de menos
Puede que el resto del mundo sí

O puede que, como yo, 
por fin
comenzaran
a descansar en paz

miércoles, 11 de marzo de 2015

Solo una melodía para volver a lo de siempre;





A veces creo que nos escribimos para leernos
Quiero decir, que yo escribo para ti
Y tú escribes para mí
con la esperanza de que leamos el poema
y seamos capaces de localizarnos entre tanta rima
Pero jamás lo hacemos pensando en el otro
Nunca nos damos más importancia de la que tenemos
Solo buscamos la finalidad de leernos mutuamente
y sentirnos más cercanos con tanta distancia encima

Parece que así la vida toma más forma
Cuando hacemos como que nos queremos
Creyéndonos capaces de amarnos
Obviando que la oportunidad estuvo latente
Y solo supimos escribirla
pero no aprovecharla

Siempre quedará el cómo habría sido
Y me atacará el por qué no fue
Aunque yo ya sé la respuesta
Y de sobra sé que tú la intuyes
Nosotros, no fuimos más que nosotros
No es extraño; puede que tuviéramos miedo de acabar doliendo
De destrozar al otro
O acabar destrozándonos a nosotros mismos
Claro que, pensándolo bien, destrozarme habría sido maravilloso
siempre que tú te hubieras mantenido intacto
Pero ahora comprendo que hay ciertas cosas que es mejor no arriesgar

Ya no puedo hacer nada más que no sea escribirte
Para ver si me lees; para ver si te encuentras

Es entonces, mientras acabo esto, cuando oigo una canción de fondo que no para de repetir:
"cántame para dormirme"

Y yo solo puedo pensar en mi versión más valiente,
esa en la que te habría pedido a cada instante
que me mantuvieras despierta
para poder oír tu voz

Sé que quizá esta ensoñación
 es lo más parecido a lo que habríamos logrado, 
de habernos querido un poco más
O de haber sabido cómo

jueves, 5 de marzo de 2015

Mañana será otro; en este momento, yo

Me asfixio
Ando de puntillas por el filo del precipicio
de todo aquello que tuve
que tengo
que perdí
que no voy a perder, porque siquiera lo poseo

Y salto

Me parto cada uno de mis huesos con lo que no conozco
Y me parten cada uno de mis huesos lo que me conoce
Da miedo, solo de pensar que puedo reconstruirme
Yo no quiero
No quiero ser y seguir siendo

Miedo
Camino rodeada de miedos
Me escala un miedo por la espalda, acaricia mis vertebras
Y me susurra al oído: "te encuentras dentro de un miedo, caminando en el interior de un miedo, haciendo trozos lo más frágil del miedo"

Y ese miedo
soy yo