Hubo una época en la que pensé
que demostrar amor a alguien
era darle la capacidad de destruirte
Pero entonces vino alguien que me
quiso demostrar mucho,
que estaba dispuesto a reconstruir
cada uno de mis muros agrietados
Y fui yo
la que acabó
por destrozarle a él
Supongo que esto es un claro ejemplo
de que los sentimientos no son una dualidad
compuesta por seres que destrozan
y seres que reconstruyen
No; al final todo se resume en
momentos, en situaciones efímeras y finitas
El dulce matiz del "te quiero" susurrado, ese que es imposible no dejar ir
Esa mordida en el cuello mientras sientes las
ganas de morir en tu pecho
El doloroso "debo irme", porque sabes
que quedarse es aún peor
El demoledor "será mejor no vernos más",
porque ya sabías de ante mano que no os podríais salvar
El momento justo en el que besas a alguien, y es ahí donde sabes que vas a hacerle daño. Porque hay historias que, simple y llanamente,
están destinadas a quemarse.
Y eso te duele
Te duele tanto
que quisieras morir por instantes.
Yo, creyendo que el malo siempre era
el otro
El que me hacía daño, el que me dejaba
sin nada
Y nunca valoraba ninguno de mis gestos
Y yo, la que acabó siendo ese "otro"
Y entendió
que la vida no se compone por buenos y
malos
Por los que saben amar y por los que
jamás sabrán
Que, a veces, serás tú el que acabe por joderlo todo
y no serás siempre el que acabe jodido
Que no siempre estamos listos para continuar
ni para hacer que ciertos latidos
suenen más altos que otros
Entiéndelo;
No siempre
estamos listos
para amar
y mucho menos para demostrarlo