Datos personales

Mi foto
"What if we already are who we've been dying to become"

jueves, 31 de diciembre de 2015

"Y una muy, muy feliz vida"

He acabado el año haciendo el amor
He acabado el año, simple y llanamente, follando con alguien que nunca me querrá
He acabado el año quitándole la ropa a alguien a quien nunca querré

Voy a acabar el año
Y voy a hacerlo acordándome que hace un año te quería a ti
Utilizo el verbo querer, y ya no le temo a asumirlo, ya no tengo vergüenza siquiera de que lo sepas tú; que querer no es matar, joder


Y no lo escribo de forma precipitada, no juego con él. Sé que se quiere poco, sé que es difícil hacerlo
Por eso sé que te quise, porque lo sentí. Y, créeme, muy pocas veces en mi vida lo he hecho

Me he dado cuenta que si no te quería a ti, entonces, ¿qué es querer?
Si todos los demás que han pasado por mí no me han hecho sentir ni la mitad
de lo que sentía al mirarte a ti, al oírte a ti, al saber que vivías…
Voy a acabar el año acordándome que hace un año esperaba, temblorosa, un dulce: "feliz año nuevo"
Un callado: "que este año sea mejor que el anterior"
Aunque esto hubiera sido tan poco cierto
como cuando me decía que jamás sentiría nada por ti

Voy a acabar el año terminando la historia que jamás comencé
Bajándole el telón a nuestro cuento interminable
Porque lo que no empieza no puede acabar, amor
Voy a acabar el año empezándome a mí
Borrándote a ti
Pero dejando tu perfil trazado en mis manos
por si algún día nos da por rellenarnos

Voy a acabar el año con otro a mi lado a quien no quiero
Que no me quiere
(O lo que es lo mismo: voy a acabar el año como lo empecé)
Voy a acabar el año sin quererte
Pero recordando que lo hice
Que ya no debo hacerlo…
que ya hemos acabado
Para siempre
Para nunca

Y te deseo
(te deseo tanto)
un muy, muy feliz 
año nuevo

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Justicia poética, amor. Nunca odio;


"Que mi amor vale más,
que me largo de aquí" 

Que me largo de ti...



Puto desastre
Eso eres

No vales nada; ni siquiera pena
Repugnante, vomitivo
Hasta el punto de agotarme y arrancarme la cordura
Y puede que esté exagerando
Pero no

Ya no me fío de tu sonrisa, ni de tu forma de mirar
De tu forma de tocar ya no sabría qué decirte
Para mi suerte, fue de lo único que disfruté

Vamos, ven, háblame de amor
Dime que crees en él
(y luego niégame que lo que sientes por ellas no es más que un calentón)

Pero qué vas a contarme a mí
Venga, deja que me ría
¿Qué vas a contarle sobre el falso amor, a quien nunca se ha enamorado?
Y, sobre todo, ¿qué vas a contarme a mí, que quise amarte y, al conocerte, deseé arrancarme el corazón desgarrándome hasta el tórax para dejar de vivir en un lugar donde estuvieses tú?

Créeme, no sabes cuan arrepentida estoy de haberte visto como no eras
Joder, tiene que ser la primera vez(aunque intuyo que no será la última) que maldigo a alguien entre texto y texto
Pero mira, es que necesito desahogarme
Y ahogarme sin ti
para sentirme muerta pero, sobre todo, no verte vivo

Disfruta estas palabras
Serán las últimas que te dedique
O, al menos, serán las más románticas que leerás a partir de ahora
Ya me he cansado de chocarme con el amor cada vez que escribía sobre ti
Que si no me enamoré nunca, no voy a hacerlo ahora
Y menos de alguien como tú

Hasta nunca
Y que te den

sábado, 5 de diciembre de 2015

El que haya muerto en el intento de rozar unos labios, lo entenderá;

No eras perfecto
Pero tenías la constelación más hermosa de todas
en el fondo de tus ojos
Y en tu piel poseías a todas las estrellas magulladas
que me enseñaron el camino sobre como no olvidar

No éramos perfectos
Pero juntos creamos el mejor cielo que pudiera existir
Tú ponías los sueños y yo las ganas de volar…
El resto se resumía en gemidos que llovían por nuestro rostro

Eras experto en recrearme
En señalar cada parte del mapa de mi espalda
Llevabas una geografía exacta en los dedos
Y yo unas increíbles indicaciones sobre donde posarlos
para hacerme reír
y así conseguirnos un poco más felices


 Eras tan, tan eterno cuando me abrazabas
Y yo era tan, tan efímera cuando me dejaba abrazar
Rozabas con tus labios el borde de mis mejillas, 
esforzándote en hacer chocar dientes con dientes
Ansioso por ver esa proliferación en tu paladar
de tu saliva aumentando con el sabor de la mía

Pero debiste saber
que menos por más, siempre acaba por ser menos
Y menos es nada
De lo eterno a lo efímero
Del despegue al aterrizaje
Del vuelo al corta alas
De ti a mí en un segundo

Todo lo demás
no era más que el intento desesperado
de un beso

martes, 1 de diciembre de 2015

Ahora que te he conocido, miento un poquito mejor al decir la verdad;

Ahora que te he conocido, sé lo que podría ser estar enamorada…
Y no lo quiero
Debes estar haciendo algo mal conmigo
Porque no paras de dolerme en todas las partes de mi cuerpo
donde ya no hay vida
Donde no soy yo
Solo tú, y tus huellas dactilares negándose a desaparecer

Ahora que te he conocido, escribo más
Y lloro menos
Ya no necesito lágrimas para transformarlas en poesía
Ahora me quedo con tu risa
Y el sonido de nuestros latidos al chocar

Ahora que te he conocido debo admitir aquí,
 justo delante de todos
(Y, a la par, de nadie)
que no eras lo que esperaba
Porque yo nunca tuve la paciencia suficiente para sentarme
y detenerme, solo para ver como venías

Ahora que te he conocido
asumo este trastorno obsesivo-compulsivo
que mantengo con todos los jueves-noche de no sé qué mes
Ese mismo trastorno que me obliga a memorizar, una y otra vez,
tus pies en aquella pista

Ahora que te he conocido a ti
ya no sé quién soy yo
No sé si hablar de ti como aquel que me inspiró
a escribir poemas como este, que solo tratan de amor
(pero tenéis que saber, desde ya, que no es un amor real,
que todo esto es ficción)
O si, por el contrario, debo hablar de ti como lo que eres:
Aquel que se marchó, pero nunca me dejó
Porque antes de que desaparecieses, yo ya me había ido

Y a pesar de todo, hay algo más…
Ahora que te he conocido, ahora que sé quién eres… ahora que nos hemos perdido
y que ya no me sale quererte

¿puedes creerte que, al pensarte, aún me tiembla el corazón?

domingo, 15 de noviembre de 2015

Fuiste el suspiro más largo;

Sino sabes querer ¿para qué me abres el pecho?
Sino sabes querer ¿para qué te metes dentro? Para qué te cuelas, para qué remueves...

Tú bien sabías que yo no era experta en temas de latidos ajenos
Pero habría sabido mantener a tu corazón vivo
Más, mucho más de lo que lo lograron
todas aquellas a las que sí quisiste
pero no se quedaron
Yo me habría quedado, lo habría hecho 
de no ser porque vi que tú ya te habías ido

Sí, yo habría seguido bailando contigo en esa pista eterna que no desaparece
Y me habría quedado cada sábado a tu lado en la cama que me vio crecer un poco más
Habría aguantado la respiración al ver como te sumergías entre mis piernas 
Te habría sonreído cada noche, aunque quisiera llorar
Habría permanecido cada tarde en tu espalda, mientras oía tu suspiro escaparse de tus labios 
Habría sido inocente, muy inocente, solo por no ver la realidad... 

No lo dudes, yo podría haberte dado mucho;
pero era demasiado poco lo que recibía de ti
Y el amor puede ser ciego,
pero a mí aún me quedan ojos 
y piernas para escapar

Que por ti podría, podría mucho...
Podría, podría, podría...
Pero ya no, 
mi amor
ya quiero quererme un poco más

sábado, 7 de noviembre de 2015

"Sí"

Ella aprieta el freno
y el coche se para

Se siente libre en mitad de la carretera
Saca su brazo por la ventanilla
Saca un cigarrillo de su chaquetón

Alguien susurra
De nuevo unas pestañas negras
De nuevo la voz grave de él
La invita a un café
Ella acepta,
cansada de decir siempre que no
Él sonríe
Otro coche que acelera
Y se lleva por delante al coche que está parado
Y se lleva por delante el cigarrillo y el chaquetón

El esperado "sí" se volvió a convertir en negación

domingo, 25 de octubre de 2015

Todo va bien, hasta que algo empieza a ir realmente mal;

Todo iba bien, hasta que dejé de quererme
Dejé de ser paz cuando me convertí en guerra
Tenía a mil soldados a mis pies, todos ellos con el mismo nombre, con la inseguridad por bandera
y las ganas de ganar(me)
Lo peor, es que supe que no me importaba perder cuando morir se me hacía más apetecible que la vida

¿Es eso normal? ¿Debe alguien asustarse al saber que preferí morir antes de cumplir siquiera los 18?
¿Te asustas tú?
Pero ¿qué es normal? ¿En qué momento se pasa de lo común a lo extraño? ¿Por qué se debe desear vivir, y no se puede anhelar a la muerte? Al fin y al cabo, es esta última la única que te esperará cuando todo acabe

Ahora no quiero morir, al menos no eternamente
Pero es que a veces me gana la mente, y me tortura la realidad
Aunque, por qué mentir, una realidad algo deformada y modificada
Ahora no quiero morir, al menos no continuamente
Un espejo, a mí solo me basta un espejo para echarlo todo a perder
Mirarme, pero nunca a la cara
Nunca a este rostro tan carente de belleza
Nunca a estos rasgos que no dicen nada que merezca escuchar
Siempre bajando por mi cuello, obviando a mis pechos y acariciando unas costillas que no soy capaz de visualizar, con un vientre que se abulta al respirar,
y al que no quiero en mi cuerpo
Toco unas uñas no demasiado largas, temerosa de que lleguen a romperse
Y acuno entre mis dedos un cabello más largo de lo normal
Solo para que así todo aquel que se pare a observarme, tenga algo aceptable que mirar

No voy a culpar a otros, no les voy a echar la mierda que llevo sobre los hombros
Hace tiempo que me di cuenta que en esta carrera suicida donde solo puedo correr o morir
me metí yo sola, 
como buena idiota
Y, ahora, me toca escapar

No es fácil, qué va;
Son horas intensivas con una psicóloga con nombre de pájaro
que quiere verme volar
No me da las alas; solo un precipicio para saltar
El resto, es cosa mía

También son lágrimas derramadas en platos de comida (y también de vida) que no quiero acabar
Una búsqueda infinita de una autoestima que se fue
Y una personalidad que me va cambiando con los llantos y los daños
que le provoco a mi vientre

Uno oye demasiado sobre todas esas cosas que les ocurre a personas que no conocemos
Uno oye que alguien ha muerto por no quererse
Y tú piensas que jamás te pasará,
Pero, mira, qué gran sorpresa…

No voy a crear falsas utopías
Sigo en guerra; sigo odiándome a ratos largos; ojalá pudiera decir lo contrario
Pero mi cuerpo y mi mente son uno de esos países devastados, que nunca se sabe bien por dónde empezar a ayudar
Busco paz, y la busco en mí
No en terceros, no en ajenos
No puedo buscar amor propio en alguien que se atreva a amarme
No puedo buscarme en alguien
que solo me perderá más
La busco en mí, porque no puedo dejarme ganar


"Mi niña valiente, que se ha dejado atrapar:
Algún día, no sé cuándo
te vas a dar cuenta de tanto,
te vas a mirar al espejo y vas a llorar
Vas a pedirle perdón a cada parte de tu cuerpo
Te lo prometo; No volverás a temblar"


martes, 20 de octubre de 2015

Esto es lo que me queda ahora que no me queda nada;



           

Parece que me cuesta entenderlo
Que nunca pudimos llegar a ser, y nunca podremos...

¿Sabes? Aún no sé si fue algo que dije
Quizá algo que hice…
O algo que ambos nos callamos

Admito que me gustas un poco así
De lejos, y sin tocarnos
Pero quiero abrazarte
De veras, a veces querría hacerlo
No pido besarte, no pido acariciarte más allá de tu ropa
Yo no exijo tanto cuando se trata de ti
Yo no te quiero, agotado, en mi colchón
Te deseo eufórico, vivo, en mi pecho

Te prefiero enamorado,

No de mí, no tiene que ser de mí
No tienes por qué amarme
Pero lánzate contra otro cuerpo
Y cuando no puedas más, 
Y si te asusta un poco su mirada, su cabello,
Sus caderas o sus piernas al andar
Ven conmigo

Dime algo, hazme entender
No me cuelgues de estas cuerdas que ya no sujetan nada
Dime algo, al menos para saber que sigues; para saber si aún podríamos lograr algún milagro
Uno de esos en los que ya no creemos

Dime algo, porque me voy, me voy de ti
Y, dios…
Ya no sé qué hacer conmigo

sábado, 3 de octubre de 2015

Y no sabemos qué ha pasado, pero desde entonces ya no somos los mismos;

Deberíamos haber sido astutos cuando estábamos juntos
Cuando tú no me besabas, pero me observabas como quien lo hace
Cuando yo no te tocaba, pero se me notaban las ganas en los ojos
y en la forma de mover los muslos

Sí, debimos habernos atrevido
No hablo de haber acortado la distancia entre nosotros
Hablo de haber compartido tanta mierda
La misma que ahora nos está destrozando
¿Qué hacemos con tanta pena, justo ahora que ya estamos de espaldas
mirando al infinito que rodea al otro?
¿Desaparecer? ¿Tenemos que hacer eso?
¿Me voy? ¿quieres que lo haga?
Yo solo quiero que tú te marches, si me dejas ir detrás

Puede que un día de estos
sea capaz de coger tu mano sin que lo esperes demasiado
O puede que seas tú el que agarre mi cintura
Y alguno de los dos, en un absurdo intento por sentirnos más vivos, dirá:
-Acabemos ya con esto…
Y la tristeza se me va a reflejar en el cabello, lo sé
Y tu cansancio va a calarse en mis pechos
Y yo voy a morderte los labios, mientras nos dejamos ir
Yo voy a estrujar tu nuca entre mis dedos
Yo te voy a sentir vivo, mientras muero
Mientras morimos, despidiéndonos (al fin),
de esto que llaman mundo
y tanto daño nos ha hecho

sábado, 26 de septiembre de 2015

Solo un verbo que parece que se muere, pero que sigue latiendo;

Nunca llegaste a ser nada, y puede que fuera esto mismo lo que te hizo ser tanto

Porque eras la mirada que traía los recuerdos que ya no quiero olvidar
Eras la sonrisa de tristeza que mantenía lágrimas enganchadas en sus comisuras
Eras el llanto que se confundía con la risa, y entre sollozo y sollozo
escondía una carcajada de regalo que nunca llegué a aceptar

Eras también la mano que acariciaba mi hombro, sin susurrar mi nombre, mientras te sentabas en una silla de madera
que se quemó con las ganas de ignorarnos,
y cuyas cenizas volaron con los labios que me besaron cada tarde

Eras las ganas de vivir que me quisieron matar
Y ahora solo me hacen desaparecer

Eras la cama deshecha donde me tumbé con otro
         a quien no amé, pero ojalá                
Eras tan parecido a mí, que aún sigo sin saber cómo casi logré quererte
Por eso de que, justo ahora, no me llevo demasiado bien con el amor propio

Eras, pero dejaste de ser
Estabas, pero me fui
Quise quedarme, pero nos alejamos

Y ahora ya no me queda nada que no sean
 mil verbos
conjugados en pasado

jueves, 17 de septiembre de 2015

Nunca es un adiós del todo si no lo escribo;

Sabemos que toda despedida consiste en decir adiós o, en su defecto, en demostrarlo. Sabemos, también, que existen multitud de despedidas

Hay despedidas que dañan, que destrozan, e incluso se asemejan a una muerte
Hay despedidas que sabes que no volverán  a tener un mísero saludo de vuelta, y otras las cuales no duran más de un minuto
Despedidas que no acaban, y entre adiós y adiós siempre hay un beso que se escapa y vuelve a unir
Hay despedidas no merecidas, despedidas que nunca debieron llevarse a cabo
La nuestra, sin embargo, entraba en una de esas categorías que siempre deseas que no existan, una de esas que duelen, pero es un dolor leve, casi anestésico. La nuestra fue de esas despedidas que se hacen necesarias. 

No dijimos adiós, lo cierto es que me bastó con mirar hacia otro lado, responder poco y estar ausente incluso cuando me mirabas. Sí, una despedida muda.
Contigo me pasaba que, en ocasiones, cuando estaba desnuda tumbada a tu lado mis costillas se marcaban más de la cuenta (a veces, solo a veces, solo en esos meses en los que no podía más). Tú las acariciabas con el borde de tus dedos, te mecías entre sus huecos y decías:
-No puedo entender por qué no te quieres, por qué no…
Tenía que reírme entonces, aunque no hubiera bromas ni malos chistes. Tenía que reírme, porque yo era consciente de que si yo llegaba a quererme más de la cuenta, solo entonces es cuando dejaría de quererte a ti.

¿No pasa a veces eso? Que te topas con una de esas personas mitad humanos mitad vendas, esas que se posan en tus ojos para no mostrarte la realidad que llevas sobre los hombros. Tú piensas que esas personas te ayudan a no temer a la oscuridad, pero cuando descubres que no son más que las que producen que no haya luz es cuando empiezas a temblar.
Yo me alejé poco a poco, y lo bueno es que tú no me acercaste. "Dame alas" te decía con la mirada. Y me diste alas, y el cielo entero pero lejos de ti. Porque quizá te gustaran muchas cosas, pero siempre hubieron otras tantas que no.

Por supuesto, a ti te gustaba la noche, el buen alcohol, el café solo y las caricias. Te gustaban las risas, la ternura y la humildad, aunque de esto último, aunque te duela, tenías bien poco. Te gustaba cantar, la bachata, mi común acento y que yo adorara el tuyo. Te ponía mi papel de falsa poeta, te gustaba que escribiera, sí, pero nunca me leíste, jamás mostraste interés. Te gustaba oírme gemir despacio y bajito, no vaya a ser que nos oyeran. Te gustaba atraparme en un portal cuyas escaleras ya nos conocían mejor que tu colchón. Te gustaba perderte entre mis piernas, y que yo me quitara cualquier vestido con manos temblorosas. Te gustaba que me atreviera, que no dijera que no, que dejara a la timidez entre tu ropa interior, y que te hiciera ver que juntos, uno encima del otro, teníamos la misma edad. Porque claro, también te gustaba hacerme ver que eras un hombre y ya no un niño; más valiente o más cobarde, qué más daba, ahí la niña era yo. 
Pero no te gustaba, no, a ti no te gustaba que mezclara sentimientos, que me involucrara más, que empezara a sentir sin saber controlar. No te gustaba que fuera capaz de llorar por ti. A mí tampoco me gustaba la idea, no te preocupes. A nadie le gusta saber que llorará por alguien que no es nada.
A ti no te gustaba nada de esto, a ti no te gustaba que yo pudiera enamorarme de ti. No lo hice, y aquí fue donde llegó la despedida. O amaba, o me iba.
Y no amé, para nuestra suerte no lo hice.

Fueron unos dos meses de charlas efímeras, de mensajes disimulados, ignorados, para no volver a vernos. Puede que tú supieras, que entendieras, y por eso no insistías. O puede que sustituirme no fuera tan difícil, no lo sé. No quiero saberlo aún.

Lo que sí sé es que te vi, volví a hacerlo tras un tiempo.
Recuerdo que hace mucho me dijiste: "Voy a cuidarte"
La última vez que nos vimos me miraste, ausente, sin importarte demasiado mi presencia, me besaste las mejillas, apretaste mi mano, sonreíste un instante.
Recuerdo que hace mucho me dijiste: "voy a cuidarte"
La última vez que nos vimos solo supiste decirme, a modo de despedida (y esta vez de las que duelen): "Cuídate"

Y estoy haciéndolo
Estoy haciéndolo

sábado, 12 de septiembre de 2015

No lo merecías, pero lo escribí;

¿Cómo de patético te sientes
cuando sabes que no hay motivos para volver?
¿Cómo de patético eres cuando das más de lo que tienes,
y recibes menos de lo que realmente mereces?
¿Cómo de patético te descubres cuando entiendes que,
simple y llanamente,
no te quiere?

¿Cómo de patética me sentí cuando lo entendí?

Claro, ahora sé a qué te referías.
Que la felicidad no existía
Solo eran tus piernas haciéndome creer que sería eterna la mañana
y que las tardes no tenían por qué acabar

Creces, tú creces por encima de mí
Siempre fuiste grande a mi lado
Refugiado en mi costado, y también encima
Y debajo
Y respirando contra mi nuca, con tus manos en mi piel

Creces, otra vez
Pero no maduras
Y sigues desnudándome, pero no me das nada
Siquiera una oportunidad
Te sueño de esta forma
Solo con orgasmos a los que no llego
Porque muero ante el intento de hacerte ver que soy
que estoy
que me quedo
que no soy pasajera

Y que tú merecías,
(o puede que no)
ser eterno




martes, 1 de septiembre de 2015

"Egoísta";

Y no quiero que te enamores de mí
No quiero sentirme querida
Ni que te lances al vacío de mis costillas
Ni te acuestes en el fondo de mi vientre

Que no quiero que te enamores de mí…
Pero, por favor, no te enamores de nadie tampoco
No desees querer a nadie como nunca me quisiste a mí
No mires las pupilas oscuras de alguien que no sea yo
Mécete en sus miedos
Pero no dejes que te asusten como solían hacerlo los míos

Y recuerda
Que no quiero que me quieras, que no quiero que me ames…
Pero tampoco quiero que te enamores de nadie para siempre  

sábado, 22 de agosto de 2015

De corazones de cristal, y canicas con arterias;

Hace mucho me dijeron la siguiente frase:
"Te quiero demasiado como para enamorarme de ti"
No la entendí, hasta el día en que conocí a alguien
a quien quise tanto
que amarlo me parecía una falta de respeto ante un corazón como el suyo

Su corazón;
A este lo tuve entre mis dedos cada noche de enero
Lo sujetaba como canicas de cristal,
temiendo que se escapase y se estrellase de lleno contra el asfalto
Daba vueltas entre las líneas de las palmas de mis manos
Se detenía en la de la muerte, y se mecía lentamente
Arropaba a la de la vida, y susurraba que esta debería ser infinita
Se quedaba ensimismado al llegar a la del amor
Y decía que había mucho de él en cada uno de sus rincones
Acababa confundido, atolondrado
Entonces volvía al pecho de donde había salido
Y ese pecho me miraba
-"A veces pienso que tú… quizás seas tú…" –  decía él
-"Es que no te das cuenta… que tú no me quieres, y yo te quiero demasiado. Tanto, que no voy a poder amarte"- respondí, con toda la frialdad que llevaba dentro
No preguntó el por qué
Estaba demasiado centrado en hacer que las lágrimas no cayesen por mis mejillas
-"Pero no me voy a ir. Me voy a quedar siempre, por ti"- cuantas veces oí esa promesa. Cuantas veces deseé que fuese cierta…
Aquel día no me hablaba a mí. Le hablaba a mi llanto. Y sus labios se abrieron de nuevo
-"Yo sé que podrías enamorarte. Lo sé por el camino formado por tu lágrima, esa que ya llega hasta tus labios. Esa línea hecha de sal tiene la misma forma que la de las palmas de tus manos…"
Nunca supe a cual se refería. Si a la de la muerte, a la de la vida, a la del amor…
Tampoco supe nunca encontrar la diferencia entre estos tres conceptos

"Me voy a quedar siempre, por ti"

Debéis de saberlo:
Él no se quedó.
Tenéis que saberlo:
Que después de esta frase siempre viene la despedida
Pero no fue inevitable
Solo dejé caer la canica de entre mis dedos (podría haberla sostenido por mucho, mucho tiempo más. Detenerla en el tiempo, dejarla morir)
No se destrozó y, sin embargo, algo dentro de mí se rompió
Se hizo añicos
Sentí el frío del asfalto dentro de mi pecho
Y las palmas de mis manos hablaron por mí
"cuando uno se rompe, no hay forma de arreglarlo
Es algo así como cuando se ama lo que ya no se tiene…"

Escuché cada palabra
mientras veía el balanceo de unas caderas que se iban
haciéndome ver
que ya
no poseía nada
Mirándome las manos
cubiertas de sal
Empujando con mi miedo a un pecho que ya no poseía canica ajena
Y mucho menos corazón

viernes, 7 de agosto de 2015

¿Cómo se deja de ser uno mismo?;

Será que con el tiempo
he aprendido a ser más fría
Menos romántica
Más terca
Con menos paciencia de la que debería

Será que mantuve demasiado tiempo el pecho abierto
que ahora ya no sé cómo cerrarlo
Y el corazón, inteligente, ha aprendido a camuflarse
de toda la mierda que hay en el exterior

Serán todas las bocas que me besaron, pero sin desear amarme,
por las que ahora solo busco amantes que quieran desnudarme
Pero no explotarme el alma en cada caricia

Serán mis manos, torpes, las que se han vuelto más ágiles
con la práctica de arrancar camisas abotonadas

Seré yo, que he dejado de buscar
porque las veces que encontré
solo sirvieron para perderme
Y ya no puedo jugar más

Ahora quiero ser yo la que se esconda
Sabiendo, de antemano, que no me buscarás