Datos personales

Mi foto
"What if we already are who we've been dying to become"

sábado, 28 de febrero de 2015

"Por mí, el mundo puede explotar en este instante"

Todo acaba pasando factura; todo acaba jodiéndonos
Desde vivir, hasta morir
Lo que ocurre mientras, no es más que poesía

Aunque, como canta Sabina; la muerte es solo la suerte, con una letra cambiada

Puede que con suerte, mañana esté muerta… Por mí, el mundo puede explotar en este instante
No me importaría dejarme el poema a medio escribir
y la vida a medio hacer

De todas formas, estoy demasiado cansada de tener que memorizar libros que me hablan de cosas que no quiero oír
No me pesa la cultura
Me pesa la educación memorista
No me jode aprender
Me jode las nefastas explicaciones de los que dicen saber

Valiente vida; valiente poesía
Que por cansar, también me cansa la falta de emoción y la ausencia de pasión en cada cosa que se hace
Me cansa que besen solo por sentir; a mí, los latidos de la entrepierna ya empiezan a parecerme sordos
Me cansa el "te quiero" no sentido, me revienta el "te amo" no respondido. Anhelo que por una vez respondan "yo también", y sea real
Me cansa la vulgaridad de que todos odien las despedidas, cuando no hay cosa más bella que oír un "adiós", y creer en la posibilidad del "quizá"
Me cansa ser yo, con este cuerpo y este rostro, me cansa ser yo con esta forma de mirar; me cansa que no exista más amor propio
Me cansan las ideas cuando vuelan y, por falta de tiempo, no llegan a plasmarse en el papel
Y a pesar de todo esto, amo; (y utilizo el verbo amar sin miedo; y digo que, por una vez, estoy enamorada, aunque no sea de un ser)amo tener la libertad de soltar todo lo que odio, tener la capacidad para no temblar al expresarme. Que lo voy a dejar todo, sí, pero no sin antes explicarme

Y será que por eso escribo,
Para salvarme un poco del mundo,
Para vivir mientras muero,
o para que otros mueran al leerme

Que para lo que hay que vivir
o tienes suerte… o ten cojones de seguir
Yo, por mi parte, aún no he soltado el lápiz


jueves, 26 de febrero de 2015

Te he obviado tantas veces cada vez que alguien me hablaba de amor, que hasta yo misma creí no haberte conocido nunca




Siempre deseé ponerle banda sonora a tu rostro


Para empezar una historia, necesito de un comienzo
Y, sin embargo, hay poemas, como este, que ya llevan el final impreso
Pero déjame contarte lo que pasó en doce meses y algo más
En un año y poco menos

Diciembre entró despacio,
llevándome hasta a ti
Aún recuerdo la mirada de confianza al besarme las mejillas,
la primera charla callada,
el silencio en tu voz
La forma que tenías de abrazarme para apartar de mí cualquier rastro de dolor

Enero me hizo valiente
Me empujó a dejar de querer a quien me amaba
A reírme de un sentimiento mal fingido
Y detrás de ese temor, tú 
Aún no era amor, pero que poco faltaba…  
Nunca creí poseer a nadie, pero cuanto miedo a perderte en ese momento
mientras tú me secabas las lágrimas en aquel portal
diciéndome que siempre merecí algo mejor

Raro febrero
donde confesé que hacía mucho que te veía con ojos caídos
para evitar que el corazón se me elevase
Luego la desagradable situación de ver tu rostro perplejo
intentando descifrar en qué momento se te fue de las manos
cada uno de mis sentimientos

Pero la culpa no era tuya,
La culpa solo fue mía, al precipitarme a saltar
solo para descubrir que me destrozaría los huesos
con el fondo de tus ojos

Marzo nos acercó un poco más
La confusión de no saber a quién amar
Si tú a mí
O a ella
O a cualquier otra que se quisiera quedar
Si yo a ti
O a mí misma
mientras olvidaba al pasado que no me ayudaría a avanzar
Y entre tanta confusión, nosotros, sentados,
Abrazados,
Arropados,
Creyendo en estrellas que ya no cuentan demasiado,
Con las piernas entrelazadas en un escalón gastado
Con tu mano en mi cabello
Y mis ojos acariciando tus párpados
Alguien nos hizo callar
Nos observó, corriendo, huyendo de la lluvia que se estrellaba en mi rostro, y solo supo decir:
-“Llueve, os vais a mojar, pero que poco importa. Es que cuando hay amor…”
Y se fue, dejándonos con la sonrisa en los labios
Con el pecho temblando
Con las ganas de correr, cansados de no saber
Volviendo a la misma estrella, solo para no pensar…

Abril quiso hablarme de la primavera
El temor de no saber que pétalo arrancarte
para que no dijeras "te quiero"
Y es que, a pesar de tanto sentimiento,
siempre fuiste ese al que preferí bien lejos
Y yo siempre fui esa
que se sintió poco preparada para amar

La valentía se me quedó en tus labios
el día que dijiste, que no me dejarías marchar…

Mayo y la esperanza
de ver como besabas a alguien que no era yo
La esperanza de sentir que te abrazaba el corazón que despertó ante tu tacto
Dime, ¿qué se siente cuando te ama
la persona a la que tú llevabas amando tanto tiempo atrás?
Mayo y mi desesperanza
Mayo y el dolor que durante meses llevé a cuestas,
Mayo y el dolor que, aún habiéndolo intentado, no cabe en este poema 

Junio y el calor
Frío en mi interior
La cruda sensación de sentirse sola
De sentir algo por alguien que me miraba cansado, que me miraba deseando
que dejara de sentir…

Julio se despega de aquel tiempo que es pasado
Se adelanta un par de años
Julio y el momento en que besé a cualquiera en un local perdido del centro
en su rostro, tu rostro
Las ansias y el miedo al ver que al besar a otro
lo único que sentía
era tu recuerdo

Agosto vuelve otra vez atrás
Encontré una feria en tus ojos
Y la música haciendo a tu cuerpo girar
Analicé cada parte que temblaba de mi cuerpo
Que los nervios aún me atacaban cuando te veía llorar

Septiembre señalando que el verano estaba a punto de acabar
¿y tú?
¿Qué de ti?
¿Qué de mí?
Tú amando
Y yo… 
pendiente de tu burda forma de amar

Octubre me confesó
que si te observaba con lupa
sería capaz de dejar de verte brillar
Que solo viendo como eras
te dejaría de soñar

Noviembre hacía venir a mí el frío
Vi como destrozabas los escombros de una casa
que llamabas 'corazón ajeno'
Se te vino todo encima
Me confesaste lo difícil que resulta amar
Me preguntaste que cuál era mi secreto...
Se asemejaba más a un triste:
"¿Cómo logras tú quererme, sin morir en el intento?"

Diciembre…
De nuevo, Diciembre
Este me alejó un poco de ti
Tanto que ya no sabía cómo mirarte
Cómo sentirte
Cómo hacer que la luz que tanto te alumbraba
no dejara de arroparte
Sentí pena al ver como eras incapaz de demostrar
Cómo destrozabas a quien amabas y, ante todo, a quien te amaba
Cómo matabas lo único que te habría hecho continuar…

Y después de ese maldito invierno ¿qué más?; si leyeras esto bien sabrías que los próximos cinco meses
no nos dieron mucho más
Yo me destrocé las vertebras a base de golpes contra tu realidad
intentando volver al sueño que me creaste un año atrás
Rebusqué en los doce meses para hacerme con una pizca de la magia de cada uno de ellos
Aunque hubiera más dolor, que sonrisas en mi cuerpo
Y es que solo eres una mala historia
cuyos  protagonistas nunca estuvieron muy claros
Solo 12 meses donde yo deseé hacerte eterno
Donde tú amaste
Donde entendí que hay seres que se cuelan, que se amoldan a tu alma, y ya no hay forma de hacerlos marchar
12 meses y 5 más
en los cuales no te perdí,
no me perdiste,
pero sí que nos perdimos
Y, créeme,
con todo este tiempo encima
todavía tiemblo al verte pasar

Vamos que ya va un año…
Y otro más
Y otro más
Y otro más…
Cierra los ojos si es que, tras leer esto,
te atreves a recordar

lunes, 23 de febrero de 2015

Hay cierta belleza en la palabra cobarde; y cierta belleza en aquel que acaba siéndolo

Ya sé que vendrán otros después de ti
Es más
Ya lo han hecho, y ninguno ha tenido la valentía
(o puede que carecieran de ganas)
de quedarse a mi lado

Ya sé que vendrán otros después de ti
Como sé
que ninguno
tendrá tu voz
Ni tu manera de caminar
Ninguno tu cabello
Ninguno tus ojos
Y esto, déjame decirte, me parte en dos
Porque estar sin ti… de acuerdo
Pero tus pestañas…

No
Ninguno poseerá tus manos
Ni tu espalda
Ninguno tu misma piel

Y sé también que vendrán otras
que jamás serán como yo
Seguramente tendrán otro cabello
Otra cintura
Un rostro delicado
Alguien con quien sonreír
Pero no tendrán mi voz
Ni mis charlas a media noche
No te van a hacer poesía
Ni desearán cantarte aún sin saber
No te darán las palabras que necesitas para vivir
Y a mí no me ofrecerán las charlas que me mantendrían viva

Nos vamos a sentir solos, muy solos
al ver como amamos a alguien
de la forma en que jamás nos atrevimos a amarnos nosotros
Y nos vamos a llamar cobardes
mientras nos reímos ante ese acto de valentía que hicimos
al decidir
mirar hacia otro lado
Rechazándonos a gritos
Pudiendo haber sido tanto
Pero quedándonos en nada

Y mientras besamos los labios
de quien nos dice “te quiero”
a la vez que pensamos en el corazón
al que jamás nos atrevimos a acelerar
solo por miedo a parar el nuestro

viernes, 20 de febrero de 2015

Y, sin embargo, gracias;

Ya no te quiero, porque he escrito sobre ti
Te quité la etiqueta de persona, y te puse la de personaje
Tu tiempo ya no era el reloj; pasó a ser la literatura,
y las páginas gastadas y alguna que otra portada

Enmarqué con lápiz tu mirada, y tu sonrisa limpia
Me colgué del vértigo de tus pestañas
y salté sin paracaídas 
(Para así llevarte la contraria, y hacerte ver que las decisiones se toman mejor cuando no se piensan, aunque mueras en el intento)

Luego ahondé en tu demoledora forma de querer, esa que tan bien desconocía
Te inventé, te cree, te transformé, dejaste de ser el mismo
Te amé por instantes
Y si todos te conociesen, sé que te amarían también 
Hablo de tu otro tú, claro, de ese que ya tan poco se parece a ti

Fuiste el personaje más fiel de todos 
el personaje más eterno al que le quité la vida pronto
Un perfecto desconocido entre mis manos...
Pero capté tu esencia
Tu carisma
Tu inteligencia
Tu forma siempre correcta y elegante de hablar
Tu maldad, la que nunca mostrabas a la primera
Tu egocentrismo y tu forma de jugar con el pecho de otros
Tu egoísmo, camuflado de ingenuidad
Tu temor, tus propios miedos, que se parecían demasiado a los míos

Ya no te quiero
Porque he escrito sobre ti, y te he conocido y he visto como eras realmente detrás de cada palabra

Ya no te quiero
Pero gracias por el arte

domingo, 8 de febrero de 2015

Los que dijeron que fui fuerte al no alejarme, no entendieron que también fui muy patética

Acabé por aborrecer al frío
Y a las manos heladas
Y a los abrigos que no calientan nada cuando no estás

Cuando no estás

Como si no hiciese toda una vida que no vuelves
Como si fueses a aparecer para sentarte conmigo en ese escalón en el que ya, nunca jamás,
volví a sentarme contigo
Y mucho menos sin ti
No puedo hacerlo, me duele el pecho el no sentirte
Notar el frío del mármol en mis piernas, y no a tus rodillas cerca de las mías
Me cansa el mirar a un lado y a otro por si apareces

Ríete de mi ingenuidad; yo también lo hago al pensar que hablo de probabilidades, que me sigo meciendo en el "quizás"
En el "puede", aunque ya no

Y, a pesar de todo, tú siempre serás el mismo; el que me ha hecho odiar al invierno
por haberme ofrecido los peores recuerdos y mantenerlos tan cerca de mí
Sí, hace mucho que esto se convirtió en una lucha constante entre mi cordura y mis ganas de no echarte
Y lo más doloroso es que, en ocasiones, te sigo buscando
Te busco en ojos oscuros, en manos delicadas, te busco en libros gastados, en cada olor que te trae de vuelta
Te busco en personalidades y apariencias
Y, lo más curioso, es que a veces alguien logra parecerse a ti
Alguien casi me hace sentir lo de antaño y yo me aferro a él
Créeme, es tan triste verme amando a alguien a quien soy incapaz de amar por lo que es
Porque yo solo lo amo por ser capaz de asemejarse a ti, y a cada una de tus formas
Por evocarme un recuerdo viejo, gastado, destrozado

En otras ocasiones no necesito de nadie que te haga volver
porque ya te hago venir solamente con cerrar los párpados
Incluso más de una vez he repasado una carta escrita hace años
Y me he imaginado llorando sobre tu hombro, exigiendo explicaciones
Intentando descifrar qué es lo que se esconde realmente entre todas esas frases que no versan más que falsos 
“No me voy a alejar nunca” 
o
“Estaré para ti siempre que me necesites”

Y, lo peor, es que te atreviste a escribirlo; tuviste el valor de hacer poesía todos esos hechos que jamás llevaste a cabo… y te quise tanto entonces, con todas tus palabras y todos tus versos
Ahora estoy segura: si te viera justo en este momento sería incapaz de quererte por como eres, pero sé de sobra que, si volviera al pasado, me amarraría a ti con los ojos cerrados y el pecho demasiado abierto
(solo para no ver tu indiferencia hacia a mí de nuevo, pero sí sentirla)

Vamos, escríbeme una vez más, respóndeme a esto: ¿Por qué me dueles aún, si hace tanto de todo aquello, y cuando miro al pasado no me veo más que como una niña?
Claro, ese es mi problema ¿no?
Tú no miras al pasado y, si lo haces, no te detienes en mí
Te paras en el rostro que lograste amar,
pero sin detenerte, sin pensar
en aquel que te observaba
como si fueras la casualidad más eterna de todas

Aquel que te observaba
deseando que no te levantaras y no apartaras las manos de su cabello


Me convertí en aquel rostro que te observaba a punto de llorar, entendiendo la realidad
de sus propios sentimientos

domingo, 1 de febrero de 2015

Es hora de aprender a apostar por vivir sin depender de nadie;

Suelo imaginarme bailando
Llevo los pies descalzos porque me gusta notar la madera en la piel
Y doy vueltas, con los brazos en alto, sobre mí misma
La música que suena de fondo es una de esas canciones
que todos dicen que no sirven más que para llorar
Pero yo río, una carcajada limpia, que me baña
mientras veo como hondea un vestido de verano que llevaba flores incrustadas a punto de estallar 
y gritarme “Primavera”

El cabello se me enreda entre los sueños
Se los lleva por delante
Los arranca
Y mi sombra intenta seguir mis pasos, quedándose demasiado atrás de mí
                     
Esa sombra me recuerda a alguien que decía que no crecía
Y yo pienso entonces que estaré siempre a su lado
Porque soy aquella que mantenía polvos en sus manos
que, según me contó, podían hacer volar
Ahora sé, en este baile que no acaba, que esos polvos no eran más que los momentos vividos, volviéndose antiguos con cada una de mis vueltas

No pasa nada, siempre que la música no pare
Y las flores de mi vestido se caen a mis pies
Se cae mi vestido también
Y no sé si estoy desnuda, pero tiemblo
Los pechos están helados,
Lo noto al acariciarlos, casi como botones mal cosidos que me piden desaparecer
Lo sé; un pecho helado nunca podrá calentar un corazón
Pero es que siempre se le dio tan bien hacer reír al resto que pensé…
Dejarlo vivir. Es eso
Aunque no valga la pena

Detengo la música en mi cabeza, cansada de tanta utopía
La triste melodía acaba,
Acaricio el vestido sin flores,
los pies inmovilizados...
y yo lloro
Alguien me consuela
Son las ruedas de la silla que me sostiene
Me dice que no pasa nada
Que bailará ella por mí
Y yo siento miedo
sabiendo de ante mano,
que no es lo mismo vivir
a que te hagan vivir