Todo
acaba pasando factura; todo acaba jodiéndonos
Desde
vivir, hasta morir
Lo
que ocurre mientras, no es más que poesía
Aunque, como canta
Sabina; la muerte es solo la suerte, con una letra cambiada
Puede
que con suerte, mañana esté muerta… Por mí, el mundo puede explotar en este
instante
No
me importaría dejarme el poema a medio escribir
y la vida a medio hacer
De
todas formas, estoy demasiado cansada de tener que memorizar libros que me
hablan de cosas que no quiero oír
No me pesa la cultura
Me pesa la educación
memorista
No me jode aprender
Me jode las nefastas
explicaciones de los que dicen saber
Valiente
vida; valiente poesía
Que
por cansar, también me cansa la falta de emoción y la ausencia de pasión en
cada cosa que se hace
Me
cansa que besen solo por sentir; a mí, los latidos de la entrepierna ya
empiezan a parecerme sordos
Me
cansa el "te quiero" no sentido, me revienta el "te amo" no respondido. Anhelo
que por una vez respondan "yo también", y sea real
Me
cansa la vulgaridad de que todos odien las despedidas, cuando no hay cosa más bella que oír un "adiós", y creer en la posibilidad del "quizá"
Me
cansa ser yo, con este cuerpo y este rostro, me cansa ser yo con esta forma de
mirar; me cansa que no exista más amor propio
Me
cansan las ideas cuando vuelan y, por falta de tiempo, no llegan a plasmarse en
el papel
Y a pesar de todo esto, amo; (y utilizo el verbo amar sin miedo; y digo que, por una vez, estoy enamorada, aunque no sea de un ser)amo tener la libertad de soltar todo lo
que odio, tener la capacidad para no temblar al expresarme. Que lo voy a dejar
todo, sí, pero no sin antes explicarme
Y a los abrigos que no calientan nada cuando no estás
Cuando no estás
Como si no hiciese toda una vida que no vuelves
Como si fueses a aparecer para sentarte conmigo en ese escalón en el que ya, nunca jamás,
volví a sentarme contigo
Y mucho menos sin ti
No puedo hacerlo, me duele el pecho el no sentirte
Notar el frío del mármol en mis piernas, y no a tus rodillas cerca de las mías
Me cansa el mirar a un lado y a otro por si apareces
Ríete de mi ingenuidad; yo también lo hago al pensar que hablo de probabilidades, que me sigo meciendo en el "quizás"
En el "puede", aunque ya no
Y, a pesar de todo, tú siempre serás el mismo; el que me ha hecho odiar al invierno
por haberme ofrecido los peores recuerdos y mantenerlos tan cerca de mí
Sí, hace mucho que esto se convirtió en una lucha constante entre mi cordura y mis ganas de no echarte
Y lo más doloroso es que, en ocasiones, te sigo buscando
Te busco en ojos oscuros, en manos delicadas, te busco en libros gastados, en cada olor que te trae de vuelta
Te busco en personalidades y apariencias
Y, lo más curioso, es que a veces alguien logra parecerse a ti
Alguien casi me hace sentir lo de antaño y yo me aferro a él
Créeme, es tan triste verme amando a alguien a quien soy incapaz de amar por lo que es
Porque yo solo lo amo por ser capaz de asemejarse a ti, y a cada una de tus formas
Por evocarme un recuerdo viejo, gastado, destrozado
En otras ocasiones no necesito de nadie que te haga volver
porque ya te hago venir solamente con cerrar los párpados
Incluso más de una vez he repasado una carta escrita hace años
Y me he imaginado llorando sobre tu hombro, exigiendo explicaciones
Intentando descifrar qué es lo que se esconde realmente entre todas esas frases que no versan más que falsos
“No me voy a alejar nunca”
o
“Estaré para ti siempre que me necesites”
Y, lo peor, es que te atreviste a escribirlo; tuviste el valor de hacer poesía todos esos hechos que jamás llevaste a cabo… y te quise tanto entonces, con todas tus palabras y todos tus versos
Ahora estoy segura: si te viera justo en este momento sería incapaz de quererte por como eres, pero sé de sobra que, si volviera al pasado, me amarraría a ti con los ojos cerrados y el pecho demasiado abierto (solo para no ver tu indiferencia hacia a mí de nuevo, pero sí sentirla)
Vamos, escríbeme una vez más, respóndeme a esto: ¿Por qué me dueles aún, si hace tanto de todo aquello, y cuando miro al pasado no me veo más que como una niña?
Claro, ese es mi problema ¿no?
Tú no miras al pasado y, si lo haces, no te detienes en mí
Te paras en el rostro que lograste amar,
pero sin detenerte, sin pensar
en aquel que te observaba
como si fueras la casualidad más eterna de todas
Aquel que te observaba deseando que no te levantaras y no apartaras las manos de su cabello
Sí Me convertí en aquel rostro que te observaba a punto de llorar, entendiendo la realidad de sus propios sentimientos