Datos personales

Mi foto
"What if we already are who we've been dying to become"

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Primaveras y cerezos;

Si te paras en mitad de esos cerezos y miras arriba,
a ese cielo que te roza la nuca,
escucharás su cuento

La niña ha mamado de la cultura de la delgadez desde los 5 años
Con sus tías haciendo dietas milagrosas
Con su madre delgada, preciosa
Con su hermana temiéndole al espejo

La risa llena de sangre
De esas fresas que se comía a los 10 años
Con mucha azúcar y mucha vida

Ya no quiere saber nada de su cuerpo
Ha crecido y se ha desligado de sus caderas y de su (por fin) plano vientre

Le reprochan que está muy delgada y ya no escucha
Le sobran las opiniones que no son suyas
Le teme cuando hablan de ella
Le producen pavor los piropos

Por favor
Por favor
Dime que te parezco interesante
Pero deja de llamarme guapa

Se para en mitad de los cerezos para escuchar el cuento
arrancando las frutas de su cabeza

Que tan niña y tan mujer
nunca fue capaz de dejar de escuchar aquella voz que le decía
"Bonita, bonita, bonita..."


lunes, 26 de octubre de 2020

"Te doy media noche";

Hace 4 años te escribí un poema, lo guardé en un CD grabado (que solo puedo oír yo) y te lo di a modo de regalo. Nunca llegué a subirlo al blog, tampoco he hablado nunca de ti aquí, pero creo que es momento de cambiar eso ¿no?. He modificado un poco el final, tampoco estoy muy contenta con el poema en general, pero lo escribí en 2016 y probablemente ahora me harían falta folios para hablar sobre ti. Me conformaré con esto (de momento) porque estoy muy escasa de inspiración; ya sabes, lo típico cuando estás más perdida que encontrada en la vida (tú en eso me entendiste siempre). 

Disfrútalo, mi Valiente.

...


Yo nunca olvido nada
Quiero decir, que hay cosas que no se recuerdan
pero que no llegan a olvidarse
Y, en mi caso, mucho menos cuando se trata de ti

Yo no puedo olvidar tus palabras
y tu risa
junto a la mía de fondo
No puedo olvidar los sábados por la noche
Las fiestas en un centro al que damos vida
El mal alcohol de madrugada
Y los chupitos a los que no nos invitaron
Tampoco olvido los macarrones para almorzar los domingos de resaca
Las tardes enteras en una cama donde nos acariciamos
con Andrés Suárez sonando
o con cualquier poema de fondo

Poemas, no olvido tu forma de recitar mis poemas
De leerme y de escucharme
De la forma de mirarnos y entendernos, aunque seamos diferentes (porque muy, muy en el fondo, somos demasiado iguales)
No olvido las veces que has estado ahí cuando lo he necesitado
Por eso te prometo no olvidar tampoco nunca estar ahí para ti cada vez que me necesites

Pero no olvido, sobre todo, la primera mirada entre olas de un San Juan de 2015
donde comenzó lo que, yo no sabía, iba a durar para siempre
No olvido tampoco los besos del San Juan de 2016, ni la fiesta entre la arena
Ni la forma que tuvimos de decirnos "te prometo que de ti yo no me muevo"

No olvido nada
que tenga que ver contigo
No olvido porque no puedo
No puedo
olvidarme
de ti

Que nos presentaron una noche,
nos prometimos media de esta,
y nos hemos acabado dando 
vida entera


martes, 28 de julio de 2020

Nada - Janne Teller

Cuando nací tenía el pecho frío y azul. El corazón estaba apretado y las manos rojas de llorar y llorar. 
Cuando nací mamá sonreía y el cabello negro le tapaba la cara y el cuerpo le temblaba de la felicidad que yo no tenía. 
Cuando nací soñaba mucho con un día 13 y la mala suerte, con desaparecer detrás de una pared y no volver jamás. Con llegar al fondo del mar y reír, como si la vida fuese una bombona de oxígeno que no acaba. Pero nunca había fondo y tampoco mar y yo me ahogaba. 
Cuando nací miraba al cielo. Yo no quería volar, solo comerme las estrellas. Luego golpearme el vientre para ver si me hacía fugaz. Una explosión. El pecho caliente pero todavía azul. 
Aprendía rápido. Cuando nací vi que lo tenía todo, y entendí que tenerlo todo no significa tenerlo todo.

Carencia de mí misma. Ausencia de mí. 
Me faltaba yo. Insatisfacción. El anhelo de otra vida, la tristeza de otro tiempo. 
Era fácil: el día en que nací descubrí que nunca sería feliz porque nunca tendría la oportunidad de volver a nacer. 


sábado, 11 de abril de 2020

Dios Todopoderoso;

A veces me toca volver
al mundo del que salí
y en el que tenía con quién perder la cabeza

Ella no me dejaba sola
Nos sentíamos bien quietas
En la flor de la vida que no queríamos
En la semilla podrida de un árbol partido
que me creció en el cuerpo

Fue una época de mierda
pero siempre será nuestra época
Y aunque ninguna de nosotras dijo nada, prometimos no olvidarla

Era viernes y la vida parecía estancarse en mis costillas
En unas manos que se hundían en mi pantalón
En esa cara de niña tan bonita que decías que era la mía pero no
Siempre tú
En esa falda rota y en ese corazón no-curado

Vuelve, vuelve
A los momentos en vela
A la llama inapagada
A las quemaduras en los recuerdos

A tu fe
A tu cuaresma y mi perdición
Al dios que no quiero
y en el que siempre creíste

Que no nos vea
Omnipresente...
Que se muera
Que te quite la cruz

Y que te ayude a volver si es verdad
que todo lo puede


Amén

sábado, 14 de marzo de 2020

Interrogantes;

Cuántas veces no te has partido la cabeza intentando entender la de otros, cuántas veces has corrido para llegar ¿a dónde?
A cuántas preguntas les has roto los dientes para encontrar las respuestas. Y al final has acabado igual de sola pero con más sangre.

Yo no iba a ser la excepción. Me persiguieron los interrogantes desde que nací
Me caí con muchos de ellos 

El primero vino en forma de llanto, la primera bocanada de aire en brazos de mi madre
¿Por qué vivo? 
Solo que no fui consciente de la pregunta hasta que crecí un poco más 

Luego llegó la dulce infancia
¿Por qué me regañan?
Lo inundaba todo aquella pregunta cuando decían que algo estaba mal y yo no procesaba 
¿Por qué lo que ellos dicen está bien y lo que yo digo no?
¿Por qué tengo que hacerles caso?

Era muy niña 
Me quedaba muda con las mariposas 
¿Por qué ellas vuelan?
¿Podré volar yo?
¿Por qué no?
¿Por qué yo no?

Los aviones me creaban, y me siguen creando, nostalgia
¿Quiénes van dentro?
¿A dónde van?
¿Por qué yo tengo que quedarme aquí?
¿Podré, de nuevo, volar yo?

A los 7 años di mi primer (pequeño) beso con el hermano de una antigua amiga 
¿Es esto el amor?
¿Qué es el amor?
¿Soy yo el amor?
¿Qué significa besar?
Aún le guardo cariño a aquellos interrogantes

Luego vinieron besos más profundos, más abrazos, pasear cogidos de la mano
Las preguntas (casi) no cambiaron
¿Es esto el amor?
¿Qué es el amor?
¿Soy yo el amor?
Ya sé lo que significa besar pero ¿por qué lo beso si no lo quiero?

En la adolescencia
me sentía tan viva que me tocaba las manos y pensaba:
¿Por qué existo?
¿Para qué existo?
¿Tengo que hacerlo siempre?
¿Podría desaparecer si quisiese?
Nunca me refería a la muerte 

La playa me acompañó durante muchos años. Me ha visto besar, abrazar, confesarme, llorar, reírme hasta las lágrimas. Nos vio a los cuatro durante mucho tiempo. Me vio pensar
¿Se acabará algún día este momento?
¿Cómo puedo sentirme tan tristemente feliz con ellos?
¿Será eterno el sentimiento?
¿Por qué su amistad es tan, tan dulce?
¿Por qué se va?
¿Qué ha cambiado?
¿Por qué ya solo quedamos dos?
¿Por qué solo quedo yo?

Llegaron otras personas y otro tipo de sentimientos
Más profundos y también más confusos 
Lo miraba reírse
¿Es esto el amor?
¿Qué es el amor?
Lo miraba mientras me hablaba
¿Lo es él? ¿Es amor?
¿Tiene que doler?
¿Por qué lloro?
Dejé de mirarlo
¿Por qué me siento tan fuera de lugar?
Insisto, ¿es esto el amor?
¿Por qué no puedo(e)  (cor)responderme?


Crecer me empezó a dar miedo, observaba en mí ciertas formas que estaban mal
¿Por qué me siento tan sola?
¿Por qué lo noto todo tan intenso?
¿Por qué no he aprendido a quererme?
¿Por qué no quiero hablar con nadie?
¿Por qué me alejo?
¿Por qué todos quieren acercarse?
¿Por qué tengo que estudiar?
¿Por qué nada sirve para saciarme?
¿Por qué me empeño en escribir?
¿Por qué me leen si nada de lo que escribo es bueno?
¿Es normal pensar tanto en la muerte?
¿Por qué tengo que seguir viviendo?
Se me derrumbaron los hombros y no había techo que tocar para calmarme
¿Por qué tengo que comer?
¿Por qué estoy vomitando?
¿Por qué no puedo pararlo?
¿Cómo dejo de pensar en mi cuerpo?
¿Cómo se apagan los pensamientos?

En ocasiones se me vienen instantes que intenté borrar 
Segundos, minutos,que creí desaparecidos.
¿Por qué me sentía sucia?
¿Fue mi culpa?
Sino fui yo, ¿por qué lloro? 
¿Por qué no se detenía? (¿El tiempo o él?)
¿Por qué con el paso de los años, me afectó? 
¿Por qué no fui capaz de ver lo inmenso de aquel momento? 
¿Por qué no vi que aquello no estaba del todo (para nada) bien?
¿Por qué razón pensé que ciertos actos eran (con)sentidos?
¿Fui yo? 
¿Por qué coño me tengo que sentir así y él no? 
Solo necesito calmarme


Dime ¿fue mi culpa? 


También llegó el perdón, la pena y recordar una época que no volverá
¿Por qué he perdido tanto tiempo?
¿Por qué lo he desaprovechado llorando?
¿Por qué aún quedan restos?
¿Puedo borrar los recuerdos?
¿Por qué a veces sentimos que seguimos sin aprovechar la vida?
¿O tú no lo sientes?
¿Por qué me siguen invadiendo los peros?
¿Por qué a veces aún quiero llorar sin motivos?
¿O es que sí hay motivos?

Las deformidades fueron moldeadas, y aunque nunca es fácil, me acomodé a ellas hasta hacerlas mías. He sido capaz de apreciarlas. 

Para muchas de estas preguntas no encontré respuestas.
Otras tantas fueron respondidas de forma torpe.
Después de esos interrogantes vinieron muchos más.
A veces me quedo en calma y cuando creo que simplemente voy a callarme, ocurre, vuelvo a hablar:
¿Cuántas preguntas más me quedan por hacerme?