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"What if we already are who we've been dying to become"

miércoles, 31 de diciembre de 2014

"Feliz año y, quién sabe, si hasta otra vida"

Pero, por suerte, él y yo jamás dijimos siempre

“Siempre estaré aquí”
“Siempre para ti”
“Siempre, aunque ya no”

Claro, que siempre te quise, y esto tampoco lo dije

Podría decirse que, entonces, jamás nos fallamos
porque jamás incumplimos ninguna regla
Yo estuve allí cuando era necesario
Él se quedó cada vez que yo se lo pedía
Ambos permanecimos, porque no había necesidad de irse
Hasta que llegó el momento
Alcanzamos el punto de no querer nada más,
de no sernos necesarios y mirar hacia otros lados más extensos y más eternos

Rozamos el sentimiento de:
“te quiero lejos…
pero te quiero”
Y quizá otra vez aquí

“No te preocupes
No nos hemos hecho daño
Solo nos hemos alejado un poco, solo un poco
Quizá mañana nos deseemos cerca
Siempre fuimos así
Independientes
Algo liberales
Valientes incluso

No te preocupes
Yo no lo hago
Aunque no deje de nombrarte
y te piense en cada verso”

viernes, 26 de diciembre de 2014

Otra vez lo mismo, pero diferente

Otra vez invierno
Otra vez el viento
Otra vez Diciembre
Pero no es él
Soy yo
Que ya no sé cómo afrontar tanto frío

Otra vez el mismo mes
Que se corona como doce
Y me destroza el mismo número de veces que te fuiste

Solía prometerte que no lloraría más
Pero también te prometí ser valiente y mira
Escribiendo para no ahogarme con tu recuerdo
Y no verme en la necesidad de llamarte a gritos

A gritos susurrados, con una almohada de frente, y las lágrimas cortándome las mejillas

-“Perdóname”- me decía a mí misma por la falta de dignidad
-“Qué va, solo es amor”- decían por ahí- “Es amor, porque te estás fallando a ti misma, pero está bien después de todo”
Y la forma de calarme no importaba…

El caso es que para ti siempre fui la niña buena
La que lo observaba todo, entendía más de la cuenta y sabía cuando callar
Esa que te era sincera con una mirada
Tanto, que el te quiero se me veía hasta con los ojos cerrados
Siempre la que no te dio problemas
solo para no ser olvidada
Y acabé por no ser recordada, precisamente por no hacer frente
al mayor error de todos; que fuiste , pero mostrándome tu parte más cruel
Y más fría
Y con ella llegó el invierno
Y otra vez el viento
Y otra vez Diciembre
Pero que no, que te juro que no es el mes
Que él ya cogió la costumbre de sonreírme
Eres tú
Que ya no estás
Y yo
Que te sigo escribiendo

martes, 23 de diciembre de 2014

Aún sigo sin saber quién

Si quieres, puedes quedarte
aunque ya nunca estés
Y abrazarme por la espalda, mientras imitas con tus labios el sonido de unas olas al chocar contra las rocas de mi cielo

Si quieres te dejo tiempo
para que llores a solas
y así tu risa, falsa, me haga llorar a mí

Si quieres te enseño la guitarra que jamás aprendí a tocar
Y a los pianos que acaricio, mientras te imagino en sus teclas

Si quieres me pierdo en tus dibujos
para que veas que en tus lápices una vez estuve yo,
aunque ya no lo recuerdes

Podría, incluso, escribirte a cada instante
hasta que ya no queden letras que explorar
Y los versos me exploten por dentro, salpicándolo todo
del sentimiento que jamás te expresé

Si quieres te confieso
que amo a la música clásica porque tiene cierta mezcla entre la tristeza y la melancolía
Entre lo frío y lo doloroso
Y  me hace temblar
Si quieres te confieso
que amo a la música clásica, porque me recuerda a ti

Si quieres saberlo,
te quiero demasiado como para enamorarme de ti
Y, si vuelves a querer, te escribo otro poema
para que sepas lo que significa esto

Si es lo que deseas, házmelo ver
Quizá sea el momento de dejar claro
quién es el que quiere
y quién el que anhela ser querido 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Sigues, pero no avanzas

Te miré. Cualquier mañana temprano me dio por observarte
Llevabas las manos cansadas de no ser acariciadas
y la mirada se te iba hasta los pies cuando intentabas ver más allá del sueño
Antes pensaba que estabas carente de vida, y que tenías poco que ofrecer
Más tarde descubrí que tenías demasiado para dar, y eso te estaba matando
Claro, te mataba todo tu arte; pero, sobre todo, lo que escondías detrás de él
Recordé por un instante todas esas frases que se habían creado en tu mente, y me habías hecho leer
Las repasé una por una;
Esa que me hablaba de un latido acelerado
Aquella otra que me decía sobre el carmín de sus labios
Y alguna más que me contaba acerca de un recuerdo que mantenías guardado

Lo entendí todo
Lo vi claro,
Comprendí lo que tú aún no sabes
Sigues enamorado
Sigues empeñado en engancharte a un rostro que hace mucho que dejó de ser tangible para ti
Escribes sobre sus latidos
Y también sobre sus labios (quizá, esto ha sido lo más parecido a rozarlos)
Te aferras al pobre recuerdo que te queda de ella (porque ya no tienes nada; a ti ya no te queda nada más que imágenes en tu cabeza)
Y, aún peor, tú no amas a la persona en si: tú amas solo al sentimiento que una vez fue capaz de evocarte
Esto te ciega; te arranca la razón
Y hace que no puedas centrarte en cualquier otro rostro
Otro rostro que se posa a tu lado
que se parece demasiado al mío
y te observa con atención
Y descubre (con las mismas manos cansadas, y la misma mirada que tú)
que aún sigues enamorado
de quien jamás te amó 

sábado, 6 de diciembre de 2014

Como a todos; como a pocos

Me atrae, como a todos, la belleza
Me atrae un rostro bello,
la armonía creada por unos rasgos delicados,
el atractivo de unos labios al abrirse,
la manera de mover unas manos finas,
la forma en que se pueden llegar a manejar las caderas
Casi como si bailaran para alguien

Me atrae, como a todos, la belleza
Me atrae el cuerpo que es aceptado como “bello”
Me atrae una espalda en la que poder recostarme
y el tono de voz asemejado a una tormenta

Me atrae todo esto, como a todos
Pero me atrae, sobre todo (y como a pocos) el atractivo que se esconde en cada pensamiento
La forma de mover cada palabra,
de dejarlas escapar

Me atraen, a cada instante,
 Los ideales que persigue cada rostro
Sin importar la belleza de sus facciones
Que se vuelven aún más únicas al ver que poseen, además, personalidad propia

Me atrae la sublimidad
El esplendor
La delicadeza
La perfección
que es capaz de ofrecerme una apariencia
sin necesidad de mirarla

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Lo siento, aunque no te duela;

Te voy a pedir perdón por mi falta de sinceridad
Sí, me faltó decirte la verdad cuando te tenía tan cerca
Y no me refiero a palabras; me refiero a gestos

El problema es que siempre temí a rozarte
por si en esa ínfima caricia te acababas dando cuenta
de todo lo que me transmitías
Y ante este temor, solo era capaz de girarme para obviar a la lluvia que me caía en el pecho
Créeme, mojarte no era mi intención
Que te empaparas de mi frío jamás estuvo entre mis planes

Tampoco me atreví, jamás, a abrazarte
Y eso me está haciendo destrozarme los brazos a base de golpes
por cada vez que pude arropar a tus hombros, pero no lo hice
Dios, es que no sabes cuánto pánico me daba
que en un simple abrazo se me escapara la seguridad
Y se me cayera el muro que siempre has estado viendo

En algún momento ya experimenté los nervios constantes
de sentir tus labios en mis mejillas
Y todavía sigo acariciándome los pómulos para marcarte en mis dedos
                                                           
Me dabas miedo por todo esto
Igual que los relojes de tus muñecas
que no paraban de señalar a las horas que yo ya perdí

Me dabas miedo, porque yo podía cerrar los ojos,
romper las fotografías que te hice a base de mantenerte en mi memoria,
tapar mis oídos para no oír tu risa,
morderme los labios para que tú no tuvieras nada que decir
Y sé que solo habría hecho falta un roce
Solo la vulgaridad de tocar
Solo tus raíces en mi espalda
Solo eso para saber que debía pedirte perdón
Por todo lo que te he ocultado
Mientras veo como cae por tus hombros
los escombros de un muro derribado
que se construyó con lo que me diste
y esperó a que pasasen todas las horas que ya jamás recuperaré
para derrumbarse