He escrito poemas que ya no puedo leer
porque me invade la vergüenza y el olor a pasado
Tengo cosquilleos en el estómago
de todas esas horugas que, a la llegada del invierno,
se transformaron en mariposas
También un "lo siento" constante en los labios
que repito cada noche para ver si soy capaz de enterrar a la otra parte de mí que nunca quise viva
A veces vomito
y las lágrimas saben peor que la comida ácida en mis labios
Otras, el mundo me vomita a mí
Y yo le agarro el cabello porque sé bien lo que es sentirse sola cuando te vacías
En otros momentos, que no les cuento a nadie,
miro el lado lleno de mi cama
Y, besando a un rostro que duerme,
me siento sola
También enamorada
Ambas sensaciones son ciertas y extrañamente compatibles
Sé que vivo por inercia
Y porque el instinto de supervivencia no me ha abandonado
Tengo esperanzas y ganas
Solo que a veces no las encuentro
Busco
Aunque no sé bien qué
No hay brújula más acertada
qué aquella que gira en tu cabeza
una vez que tú misma te has convertido en norte
