Datos personales

Mi foto
"What if we already are who we've been dying to become"

jueves, 30 de octubre de 2014

"Eres lo que otros hicieron de ti"


No digo que no te conozcas; quizá ahí está el problema, que sabemos demasiado de nosotros mismos
Pero sería insultante para tu pasado el no querer admitir
que llevas en los brazos todo lo que otros te aportaron, y que este peso te deforma, te moldea a su antojo

Hablo del peso de personas que se fueron; pero, sobre todo, hablo de lo que pesa ese momento en que se quedaron
 De ese lugar que no olvidas (no es que no olvides el lugar; es que cada vez que pasas por allí, eres incapaz de no recordar a quien una vez le dio por mostrártelo)
Y de ese olor que te hace retroceder
O simplemente te frena, y el caso es que no avanzas, porque eso significaría ya no ser tú, y mucho menos ser ellos

Es duro;
Casi tanto como ver a unos ojos inundarse tras escuchar la melodía de una caja de música
y que al preguntarle, con ansiedad en la voz, qué es lo que le sucede
te respondan que "se están haciendo dueño de tus recuerdos con cada vuelta que daba aquella bailarina"
Pero es mucho más duro que los años pasen, y tú te encuentres, cualquier noche, enganchada a esa misma caja que hizo llorar a alguien
 con las lágrimas cayendo, como cualquier mal suicida,
porque ves que esa bailarina no giraba, no bailaba
Que aquella bailarina solo le contaba
todo lo que  te callabas

Y duele;
Como aquella vez en que me susurraron lo increíbles que eran las estrellas
Y que por qué no nos íbamos allí, a lo que sea que escondieran detrás
-“Todo sería mucho más fácil allá arriba”

Sí, pero ahora llévatelas
Llévatelas a todas
Yo ya no quiero vivir más en ellas

Es esto, a esto me refiero
Este es el peso
Me siento incapaz de poner el lápiz sobre el papel
sin acabar chocando siempre con unos labios conocidos, que me besaron las mejillas

¿Acaso no hay nadie que camine y baile por tu mente
cuando te lanzas a crear?
Cuando escribes,
¿no hay nadie que manche tu papel
y lo salpique de estrellas sin vida?

Es de esto sobre lo que hablo
Yo no puedo posicionar palabras al azar en cualquier folio
Estas ya se encargan de colocarse, porque alguien ya les dio lugar
Y no fui yo

Y tú no eres tú, tú eres ellos
Y mientras, tus palabras,
todas ordenadas, superpuestas en cualquier trozo de papel
que antes era un rostro que se fue
pero que, en algún momento, decidió quedarse

Lo que trato de explicarte es que tú...
Tú no eres lo que escribes
Tú solo eres lo que otros decidieron que escribieras

martes, 21 de octubre de 2014

Y nunca supe si sería mejor; pero se asemejaría a esto

Me he sentido como en aquel invierno en el que me descubrí abrazándome,
sentada en las escaleras de un portal,
rozándome las rodillas con dedos helados,
esperando a que se sentara el rostro serio que tenía justo en frente
y que hoy ya solo es la sombra alargada de quien fue

Era el mismo vacío de antaño

Casi recaigo a ser la de antes

¿Te imaginas? Sí, que me da por volver a los columpios que me mecían frente a aquella playa, mientras las olas golpeaban contra las rocas donde una vez me senté
Donde nos sentamos; y el momento parecía una canción
O eso decías

Que no acabe nunca
Canción eterna,
Para que no acabes tú tampoco

Eternidad…
La llevábamos en los párpados
Cada uno de nosotros
Éramos cuatro
Ojalá ya no tuviera que ser una, pero soy
Y serlo me golpea; la conciencia de conocerme me pesa
Es el conflicto interno del ser humano: tener que hacerse cargo de los recuerdos
Sería fácil, si con ellos no llegasen siempre el dolor y el sentimiento

Si el mundo fuera como tú, este sería un lugar mejor”

Podría haberte recordado con otra frase; en su momento, y con tu voz de fondo, casi me hizo sonreír
Aquella afirmación estaba cargada de mentira, aunque para ti fuese real

No entendías que si el mundo fuera como yo, seguramente estaría repleto
de gente que se vuelve melancólica
cuando escucha una canción que alguna vez le dedicaron
y se acuerda de lo que no debe

Si el mundo fuera como yo, estaría lleno de personas
que darían lo que fueran
por no volver a saber del verano
y poder mantenerse así en un Diciembre constante
solo por lo que esos 31 días podían ofrecerle

Si el mundo fuera como yo, no habría más que personas
que te echarían de menos
cada vez que el frío vuelve
Y escribirían cosas parecidas a esta
solo por no morir congelados

lunes, 20 de octubre de 2014

Era como disparar con una mano en los ojos;

Una vez le dije:
“no hay nada más bello que la mentira de un escritor”

A veces, él solía preguntarme sin meditar demasiado
(Eran de esas preguntas que no olvidas
porque tampoco tuviste el valor de responderlas sinceramente)
-“¿Me quieres?”- decía
No le temblaba la voz
Pero a mí me temblaba el pecho, aunque él nunca lo notase
-“¿Me quieres?”- repetía
-“Sí, lo hago”
-“Pero, ¿cómo?”- Esta fue quizá la que siempre le faltó, la pregunta que jamás añadió
De haber sido así, yo habría alzado la mirada; y no, no habría sido capaz de ser sincera
Lo quería, sí
Pero ¿cómo?
Lo hacía con frialdad
Con indiferencia
Besar por obligación
Abrazar solo por ausentar el frío
Esconderme entre el hueco de sus caderas, para no poder encontrarme
-“¿Estás enamorada?”
Y yo sonreía
(Esa mala costumbre que tenemos de tomar una sonrisa como si significase una dulce afirmación
Siempre un mal hábito acaba pasando factura)
Si recuerdo bien (ordenando cada hecho y cada daño) me aproveché de la situación
Él nunca supo diferenciar querer de amar
Yo sabía demasiado; yo jamás le enseñé
Sería disparar en mi dirección, pero para esquivar balas preferí ponerlo a él
Puede que, con un poco de suerte, alguna le diese de lleno
Y le haría ver quién llevaba la pistola en todo esto

A veces, él no preguntaba
Pero a mí me gustaba actuar con alevosía
Y pasear mis dedos por su piel
Para ver como temblaba bajo el roce de unas manos heladas

Alguna vez, en un descuido, le escribí en su espalda desnuda:
te quiero
Acto después le dije:
“no hay nada más bello que la mentira de un escritor”
Y el rio

Nunca entendió nada
Jamás comprendió
Pero yo disparé igualmente 

sábado, 18 de octubre de 2014

Hay cartas que no pasan del lagrimal; y otras que van más allá de los labios

Quiero hablarte, como tantas otras veces. Quiero contarte  que necesito escribir; puede que sobre ti, y todo eso que no admitimos hasta que se nos caen los motivos de los ojos.
Antes, déjame decirte, que yo ya te he escrito mucho, demasiado quizá. Puede que el papel sepa más de ti, que tú mismo. Puede que detrás de cada letra te haya descubierto siendo alguien diferente, y te haya transformado en otro ser.

Puede, también, que haya escrito sobre todo lo que sé de ti. Sé, por decir, como es tu forma de hablar sobre amor. Y sé también que te amarán, que te volverás a enamorar, y cabe la posibilidad de que llores, te destrocen, y te den lo que mereces (nada malo, y todo bueno, eso tenlo por seguro)

He sido testigo de tus miedos, de tus ansias de sentir que tu pecho aún no ha muerto. De tus ganas de mis consejos y mis palabras, aunque no sirvieran nada. Que te he visto renegar de Dios, y en ese instante en el que tus labios tomaban la forma exacta para decir: “yo ya no creo en nada”… me hiciste recuperar la fe de golpe

He deseado, también, echarte de vez en cuando en mi pecho, para notarte latir. Y he querido secarte el llanto para ser testigo del milagro de unas lágrimas colgadas de tus pestañas. Unas pestañas que se enganchan a los párpados de una mirada que se asemeja a firmamentos, a universos perdidos, a gemidos fingidos que quisieron llegar a ser, pero que no fueron; a caricias que arañaban, pero sin querer doler.
Alguna que otra vez, mientras reías, tuve que frenar el impulso de posar mis dedos en tus labios, de morderte las mejillas, de atrapar los lunares de tu cuello. Alguna que otra vez, me imaginé que lo hacía, y en mi mente yo no me frenaba, en mi mente tú me pedías, me exigías… y a aquel pensamiento lo llamé realidad

Y puestos a contar sobre ti, y lo que alguna vez me inspiraste a crear, deja que te diga sobre la piel morena que te cubre, que a veces me dio por pensar que era arena entre mis dedos, y tuve miedo a tocarte por si te escapabas demasiado rápido de mis manos, siempre corriendo a un ritmo frenético por delante de mí.

Pero he de decir que esto no ha nacido ahora; todo esto lo escribí tiempo atrás, cuando las emociones no se asentaban en mi interior, y no sabía bien como definir tanto sentimiento. Ahora sé, ahora entiendo un poco más, por eso vuelvo al papel. 

Déjame confesarte algo; no estoy enamorada de ti, pero sé que podría estarlo. Soy consciente del nerviosismo que serías capaz de desatar en mí solo con rozarme. Soy consciente de la tormenta que levantarías en mi entrepierna con la yema de tus dedos (y quien dice entrepierna, podría decir corazón, que siempre van muy unidos). Soy consciente de que te desvestiría con el miedo por bandera, pero con las ganas como eco de mi voz.
Que no estoy enamorada de ti (qué va, ya sabes que eso siempre fueron palabras mayores para un pecho como el mío) pero sé que podría estarlo
Que en algún instante (no sé cuándo, pero sí) te empecé a querer, y esta conciencia es algo que, desde hace mucho, ya me viene dando miedo

PD: hago esto ahora, porque ya no puedo verte como antes, y no quiero olvidar la sensación de volar cuando te veía tan claro. Hago esto ahora, porque tú no sabes lo que es ver a alguien a tu lado, pero sentirlo tan lejos
 O lo que es lo mismo: tú no sabes lo que duele cuando sientes que un corazón ya no late, pero sabes que aún no ha muerto

viernes, 17 de octubre de 2014

Sin saber a quién dar victoria

Mi mente es una constante pelea entre esas dos partes que me complementan, en la que una desea morir joven, y vivir rápido, disfrutando cada gemido y cada llanto; pero la otra me suplica por morir lentamente, y saborear la vida a cámara lenta, disfrutando cada miedo y cada risa.


Mi mente es una constante pelea entre esas dos partes que me destruyen, en la que una me tienta a morir en este instante, y la otra me susurra que me quede, aunque no haya lugar en el que permanecer

miércoles, 15 de octubre de 2014

Por un instante, solo uno, me imaginé viva

Es increíble lo que sucedió
el día que morí
Recuerdo que cogí a mis pocas ganas de vivir
Las uní con unas alas destrozadas
Y las até con las cuerdas vocales que me habían hecho quedarme sorda

Luego me las coloqué en la espalda
Sentí a la desesperanza,
y a tu voz colgando de cada pluma
(Ya no cantas
No hay canciones de cuna,
Ya no duermo)

Quise saltar
Que para qué iba a desear unas alas, sino eran para lanzarme al vacío

Pero yo no quería volar
Yo quería caer y sentir como la vida se me estrellaba
Como tus cuerdas vocales se desgarraban en el tirón de un salto sin demasiado objetivo, verlas sangrar acto después, y ser consciente de que este hecho acabaría inundando tu garganta, asfixiándote a ti también
(yo ya me encargaba de dejar de respirar con tu susurro)

Aquí vino lo curioso
Fue increíble lo que sucedió
el día que decidí suicidarme:
(que también fue el mismo día que dejaste de enamorarte de mí)
Yo ya estaba muerta

martes, 14 de octubre de 2014

Donde hay amor...

Nos han intentado confundir
Siempre haciéndonos creer que la piel no va unida al sentimiento
Creando fantasmas (que reciben el nombre de tabús) donde ni siquiera hay muertos
Diciéndonos que si se ama, se debe respetar
Amar; como si el amor no fuera sexo
Como si dar placer no fuera signo de respeto…

Yo las he visto perder la ropa interior
Pero, sobre todo, no encontrar el corazón entre caricias

Yo los he visto bajar cremalleras
y perder, a su vez, la cabeza entre las piernas de cualquiera
que empezaron siendo nada, y acabaron siendo concretas

Y a esto yo lo llamo amor, aunque otros lo llamen inconsciencia

Mira;
Que amor es una carta escrita a medias
que se quedó en el borde de unos puntos suspensivos
a causa de un gemido que fue buscado aposta

Amor fueron las sábanas rajadas
Y alguna que otra falda que se quedó destrozada

Amor es el alcohol
mezclado con tus ansias
Y aquella vez que no os bajasteis del coche, porque os pudieron las ganas

Amor no es solo que te griten “te quiero” (¿sabes cuántos pueden decir esto?)

Amor es (a lo bestia y sin temores) que te susurren
“fóllame”
Mientras te arañan la piel y, un poco, el corazón 

La vi de lejos; cuando me decidí a conocerla no supe si darle vuelo o dejarla caer

Parece que lleva demasiados años pensando en alguien que no es ella
Y en sus párpados cae la nieve, siente el frío, y la congela
De ahí su cara de muñeca
Y qué bella…
Hecha de porcelana, tiene miedo de caerse
Y romperse en el camino que la llevará al asfalto
pisado durante años por zapatos desgastados
Contemplarla de cerca es querer llorar con ella
Hacerlo de lejos se asemeja a sonreír
No es más que una máscara
que se aparta con las estrellas
Y se moja los cabellos
que siguen empapados
No hay pecho
donde secarlos
Y el sol se refleja en ellos
pero no la quema
Y el cielo susurra a sus ojos cristalinos:
“Salta”
Y la muñeca de porcelana saltó

           No era ángel          /    Se descubrió siendo ángel
           No había alas        /     Alzó las ala
                 Y murió       /     voló

lunes, 13 de octubre de 2014

Por todo aquello que sabes, pero prefieres obviar

El ser humano es consciente de la poca eternidad que lo rodea
Sabe, siempre, que todo ha de acabar en algún instante
El amor, la alegría, la tristeza, un malestar momentáneo…
          Todo acaba, todo se va          
Somos conscientes de ello
Pero, sin embargo, jamás nos damos cuenta de lo que realmente habrá de acabar algún día;
Vivimos y nos paseamos por este mundo burlándonos de la muerte
Nos miramos al espejo
Colocamos bien nuestras corbatas y abrigos
Cepillamos nuestros cabellos
Y nos aplaudimos por nuestros logros
Pero nunca nos paramos a pensar que esto no durará para siempre
Creemos que el reflejo que presenciamos permanecerá ahí, para nosotros
No vemos como se nos esfuma el tiempo
Ese es nuestro gran problema y, quizá, lo que nos ayuda a seguir;

No somos conscientes de que la vida ha de llegar a su fin

¿Quién no ha besado a un rostro, y ha recordado a otra mente?

Se sentaba en un portal a oscuras
La noche era su manta, mi hombro siempre su almohada
Me contaba sobre el cielo y las estrellas
Me narraba sobre lo que significaba amar
Y yo fui a tropezar con las sirenas que le cantaban, atrapadas en su boca,
en sus flores inertes, en sus lunas de papel

Bailamos tan lentamente alguna noche de esas
con su mano en mi mejilla, con mis ojos en su piel...
Estábamos tan perdidos, que no nos dimos cuenta
que no había música que ver
Solo el canto de las hojas, de los árboles caídos
solo el llanto de saberme entre los brazos de quien nunca me amó
pero de quien sí me quiso

Lo vi ser y estar, pero, sobre todo, enamorado
de alguien que no era yo
(Ahora es cuando veo que estábamos en el mismo saco
Quizá siempre mano a mano)

Hoy, que ya no está, me duele recordar
Lo escucho susurrar, diciendo que yo era distinta
Por no atreverme a besar al primero que cogiera mi cintura
Si me viera ahora, sé que me preguntaría qué ocurrió aquel día, aquella noche
Qué ocurrió conmigo, que regalé besos a quien no conocía
Entonces yo respondería; que besé otros labios por maldad
Que fue su indiferencia lo que me hizo rezar a otra piel llena de dioses muertos
Y dolió, juro que después dolió
porque me acordé de su voz, cuando otro me abrazaba

"Escúchame, que aún tiemblo
Me asusté al ver a un rostro
que no se asemejaba al tuyo
Quise decirle que lo odiaba
Apartar sus manos de mis muslos
Quise preguntarle dónde estabas
Dónde estás, piel morena
Y por qué tengo a la palidez entre los dedos
Dónde estás, piel morena…
Que yo todavía me acuerdo"

Échale la culpa al tiempo;

Pero seamos honestos:
La inseguridad momentánea
y el temor a nosotros mismos
no dependen de la edad
Esto no va unido a la adolescencia
Has de saber, querido adulto, que aún cuando tu cabello se tiña de un blanco plata
habrá días (días que serán como un prólogo, que te avisarán que el final roza tus pies) en los que te mirarás al espejo

Y no te querrás
Y no te apreciarás

Entonces verás el mismo miedo de antaño
La misma desconfianza hacia uno mismo
Pero no querrás aceptarlo, porque tú ya has crecido
Y has madurado
Y debes dejar de lado tanta sandez
Entonces te engañarás
Y echarás la culpa al tiempo, mientras te acaricias las mejillas

Y cantarás en voz baja la misma mantra de siempre, intentando convencerte de que no eres tú, de que siempre es Ella:


“Maldita rutina

La duda de no saber si estás muriendo, o estás matando

Más de una vez te deseé muerto
para poder llevarte flores sin demasiadas excusas
Y (¿por qué no?) para poder besarte los párpados cerrados
sin temor a que me descubrieses cayendo otra vez en ti

Otras te deseaba vivo y, sobre todo,
desnudo
No había necesidad de flores, porque imaginaba que eran pétalos lo que llevabas en la punta de tus dedos
Y besarte los párpados me era insignificante
al lado de tu ombligo, y todo lo que escondías debajo

Sin embargo, en otras ocasiones (cuando ya me pesaba todo de ti) deseaba ser yo la que te matase
Matarte, sí, dándote más vida de la que ya tenías
Arañando una espalda que no se queja
Y oyendo el gemido de unas vértebras mal tratadas
Morderte el labio, para ver como cerrabas los ojos

Y en ese cerrar yo me abro, y te veo el rostro,
callado, susurrando,
a ojos cerrados de nuevo
Dando la impresión de que estás muerto
pero quitándome la vida que te cedo

Os lo juro, en mis manos os volvéis excepcionales (aunque no lo seáis)

Transformo a las personas en poesía

El trabajo es sencillo; ellos me dan la inspiración, y yo la paso a papel
El resultado es excelente; siempre acaban siendo más bellos de lo que los conocí

De principios

A mí me gusta leer a toda esa gente que está empezando a escribir
porque es como verlos intentando descubrirse

Peleándose con las palabras

Llegando a un acuerdo tácito entre el lápiz y ellos mismos,
donde la única condición es la posibilidad de pasar a papel
todas esas frases que jamás se atreverían a pronunciar en voz alta

¿Enamorado o Ignorante?

Puede que todos los que escribimos sobre amor, se debe solo y únicamente a que hemos sufrido por él (o, en su defecto, por no haberlo sentido jamás)

Aquel que se ha enamorado y ha llorado (quién sabe si por no ser correspondido), transforma cada lágrima en poesía

Aquel que jamás se enamoró, crea la poesía a través de la ignorancia de no saber sobre este sentimiento

Y así, enamorado e ignorante, llenan el mundo de palabras que se parecen a sueños, y les hacen creer al resto de mortales que el amor es aquello por lo que más vale la pena apostar

Pero sin avisar, cómo no, que también hay mucho que perder en él 

Tú sigue escribiendo; del resto me encargo yo

Te sueño escribiendo
Lo hago a cada momento, a cada instante, cada vez que paseo por mis dedos los lápices y el papel
Te creo, y te imagino esparciendo palabras por una hoja en blanco
con tus hombros de pájaro encorvados hacia un escritorio desalmado de tanto sentimiento

Eso me hace querer buscarte:
Me muestra todo lo que escondes detrás de una mirada que parece ausente del mundo

Y es que te imagino escribiendo, sobre todo, cuando te leo
Te prometo que cada palabra tuya, incita a mi mente a ver a tus manos temblorosas
A tus dedos haciendo que la tinta tome forma
Y me da por imaginar, también, qué es lo que hay detrás de cada texto
En quién pensabas cuando definías unos labios, un cabello
Unas mejillas inundadas…
Deseo agradecer a quien te produce tal grado de inspiración
Agradecerle por hacerme a mí imaginarte a ti

Por haberte hecho crear
Lo que a mí me inspira a escribir

domingo, 12 de octubre de 2014

Nunca tú (o quizá siempre)

Alguna vez, mi error fue quedarme
sabiendo que debía irme

Alguna vez, mi error fue escuchar a tus palabras
Empaparme de ellas
Descubrirte siendo tú

Alguna vez, mi error fue ser yo misma
         y dejar de serlo         
cuando supe como eras

Pero digamos que es cierto eso de que de todo se aprende
Entonces puede que quepa la posibilidad de que, en un futuro, yo sea un poco más astuta
y así no tendré que volver a verme en la necesidad de huir
solo por no permanecer al lado de alguien
que no me perseguirá nunca

Verás, que mi error alguna vez fue
no saber separar toque de dedos,
de caricias
No distinguir entre mirar
o amar a la mirada
Mi error fue querer rozarte (y morderte) el corazón
mientras tú solo me enseñabas los dientes

Mi error fui yo

Pero
Nunca