Datos personales

Mi foto
"What if we already are who we've been dying to become"

lunes, 11 de mayo de 2015

El que entienda, que se atreva a lanzarse al vacío;

Hazme un favor. Escríbeme algo con poca coherencia, diciendo que sientes cosas que en realidad no son reales. Di que me odias, y lo mucho que también me quieres. Deja que yo me desprecie poco a poco. Es demasiado difícil hacer las cosas bien. Siempre deseamos a alguien que nos haga felices; yo siempre deseé que me enseñaran a serlo, para no hundirme cuando ese alguien desapareciera. Tú no supiste enseñar. Tú no supiste nada nunca. Y ya no estás. Imagina cuanto fondo es el que he tocado desde entonces.

Hay algo extraño en esto que estoy escribiendo. Dime ¿estoy escribiendo por mí, o realmente estoy pensando en ti? Todas mis palabras tienen un toque de decadencia, de eterna melancolía y pena acumulada. ¿Somos eso? ¿Tú y yo? No nosotros. Digo tú y yo. Nada va demasiado bien ¿verdad? Yo te entiendo, siempre te he entendido. No me hace falta conocerte desde siempre. Me ha sobrado más de media vida para saber de ti. Supongo que tendrás tus problemas. Nadie es inmune a ellos. Yo también los tengo. Pero cálmate, ninguno está relacionado contigo. El mayor de ellos soy yo. Hay una campanilla que suena constantemente en mi cabeza y, según el día, en mi garganta. Estoy cansada de sonidos innecesarios en mi cuerpo, y de mis dedos removiendo cada miedo. No preguntes, no voy a responder. Esta vez solo quiero entenderme yo. Y ese es mi dilema. No quiero hacerlo realmente. Estoy viviendo por inercia, mirando al resto con la envidia de desear ser ellos, y dejar de ser yo. 

Viviendo por inercia. Como ahora, que todo lo que estoy soltando no son más que frases esparcidas por mi propio firmamento, que se unen y, mira, cobran una pizca  de sentido. Tú estás por ahí suelto, caminas por mis letras. No sé, será que no me comprendo.


Todo está empezando a alejarse cada vez más. ¿Y si nos acercamos un poco? Pero solo un poco, permaneciendo bien lejos. Las miradas, solo las miradas. Un vistazo rápido, sostén tus pupilas con las mías, un segundo, dos o tres, tú sabrás cuanto miedo eres capaz de aguantar. Y verás que pérdida de la noción del tiempo cuando veas tu amargura reflejada en mis ojos también.
Ahora, acércate un poco más. A los labios, levemente. Alguien me dijo una vez, que mi boca era un precipicio. 
Y creo que voy a saltar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario