Pienso en Primavera
Y solo recuerdo flores
No las que me regalaron
sino todas las que se marchitaron por
no ser dadas
Y también viene a mí la alergia de
sentirse sola
Y los estornudos en un rostro
al que le escupí "vete"
por culpa de todos esos pétalos
que me fueron sinceros
cuando otros no
Luego el calor
Y el verde del cielo, en tu césped
Verano me hace pensar en gritos
Todos rodeados de sudor
Alcohol
Y tu cuerpo tirado en cualquier piso
Música que alza la voz en tus oídos
al paso que te arranca la ropa
con unos labios de fondo
y mis manos en tus muslos
Música que no se compone más que de
gemidos
Después me vuelvo caduca
La palabra Otoño
me ataca en cada letra
Se
mezcla con el marrón de unos ojos
Tu
cuerpo se vuelve estirpe
Madera
para quemarla
Madera
para tallarte
Para
ver si cambio odio
por
sentimiento humillante
que
me destrozó hace mucho
y me recreó al marcharse
Para
acabar con este desastre
siempre
termina viniendo el mismo, no sin antes avisar
Un
par de lágrimas derramadas un mes antes de llegar
Invierno se presenta golpeando, destrozándome, empujándome a gritar
Me
tiemblan los dedos al describirlo
Él
no trae flores,
ni
calor,
ni
recuerdos,
tampoco
odio
(o quizá un poco sí; en sus cabellos siempre un poco de todo aquello que nos daña)
Pero a mí solo sabe ofrecerme frío
Y
se disfraza de alguien
que
me mordía las mejillas
hasta llegar a mi cuello
dejándome marcado los colmillos
en unas venas afiladas que pedían desgarrarse
hasta llegar a mi cuello
dejándome marcado los colmillos
en unas venas afiladas que pedían desgarrarse
Me
engaña
Me
hace creer que en el viento
viene
una voz,
un
susurro conocido
Y
yo sollozo, desesperada
pidiendo,
rogando,
Que
se vaya
Que
se lo lleven de una vez
Que
me deje hacer poesía
Y
que me devuelva a todas las estaciones
a las que ha matado
con
su piel

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