Tratar a otros con respeto
Callarse cuando es debido
Chillar si la ocasión lo merece
No mirar hacia otro lado si lo que te piden es ayuda
Saber a quién, cómo y cuándo
Abrir, sin quejas, la mente
Escuchar al que te cuenta
Apreciar lo que te dicen, si lo que te dicen son daños que llevan durante años pegados a sus espaldas
Y, ante todo, cerrar la boca si lo que se va a soltar son cuchillos afilados
que provocarán heridas que puede que tarden siglos en conseguir que se cierren
Todo esto también es una gran hazaña
Y no es mucho lo que te cuento
No es algo que tú no sepas
Pero tampoco harás caso, porque son de esas cosas que sabes que sería bueno intentar llevar a cabo
Pero duele menos la indiferencia, que plantar cara a tus taras
Que el arte de no quererse se consigue odiando al resto
y haciendo que otros se odien al mirarse en el espejo
Siempre me asustó la idea de pensar en tener hijos por si salían a mi;
Una niña muy insegura
Y un niño sin autoestima
Ahora solo les diría, a los hijos que no tengo (y que sigo sin querer) que el mundo les va a comer
Pero que cambien sus miedos por pensamientos que vuelen
Y que rasguen bien el fondo de esas cabezas cuadradas
Porque esto solo es un juego con normas establecidas
en el que no todos ganamos
Pero si algo tengo claro es que el único que pierde es aquel que, ciego y dócil, las cumple una por una
sin salirse de este marco que unos cuantos han creado para su propio interés

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