Eme mide 1,90
y cuando parpadea roza el cielo con sus pestañas
Tiene los ojos azules
y su piel se torna dorada cuando el verano aparece
Eme tiene un vientre plano y duro
y un pecho donde quedarme a vivir
Eme apareció en mi vida una noche de invierno
y desde entonces solo ha traído calor
Lo miro cuando duerme y a cada suspiro encuentro algo nuevo
Un engranaje suelto en sus labios, un camino sin hacer sobre sus pómulos,
la timidez que no posee entre las manos cuando las abre y me busca entre sábanas
Eme me mira
Me mira como si fuese un milagro
aunque solo sea yo
Lo veo perderse con la risa que me sale de la boca
y lo veo encontrarse después del chiste
Eme me desnuda
y después me quita la ropa
Toca mis pechos con la misma delicadeza con que se roza un sueño
Se pasea sobre ellos con la fascinación del hombre que pisó la luna por primera vez
No sé bien cómo etiquetar a Eme
Eme es un compañero, un amigo, alguien con quien ir de copas y contar cada problema
Eme y yo sabemos cómo nos queremos y qué queremos para seguir
Aunque algunos podrían no llegar a entenderlo del todo
Eme sabe guardar secretos
Sabe entenderme y ha visto que algunas cosas duelen
Ha intentado entender otras tantas
y me ha visto llorar por no saber ser feliz
Eme entonces se confunde, porque no entiende que alguien que sonríe tanto
no encuentre la felicidad
Pero Eme se queda
Porque dice que le doy mucho
y que ojalá una vida juntos
y que seamos muy felices en esa casa
y que me va a ayudar siempre que pueda
Que no pasa nada si yo no quiero, él estará siempre a lo lejos por si yo quiero acercarme
Eme y yo hemos sabido crear algo que quizá pocas veces se repita
No pueden pasar dos Emes por tu vida, de eso estoy segura
Eme se convierte en vida
Y yo entiendo que es en esa letra
Y yo entiendo que es en esa letra
donde voy a encontrar siempre
una nueva forma
de volver a nacer

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