Nunca llegaste a ser nada, y puede que
fuera esto mismo lo que te hizo ser tanto
Porque eras la mirada que traía los
recuerdos que ya no quiero olvidar
Eras la sonrisa de tristeza que mantenía
lágrimas enganchadas en sus comisuras
Eras el llanto que se confundía con la
risa, y entre sollozo y sollozo
escondía una carcajada de regalo que
nunca llegué a aceptar
Eras también la mano que acariciaba mi
hombro, sin susurrar mi nombre, mientras te sentabas en una silla de madera
que se quemó con las ganas de
ignorarnos,
y cuyas cenizas volaron con los labios
que me besaron cada tarde
Eras las ganas de vivir que me quisieron
matar
Y ahora solo me hacen desaparecer
Eras la cama deshecha donde me tumbé con
otro
a quien no amé, pero ojalá
Eras tan parecido a mí, que aún sigo sin
saber cómo casi logré quererte
Por eso de que, justo ahora, no me llevo
demasiado bien con el amor propio
Eras, pero dejaste de ser
Estabas, pero me fui
Quise quedarme, pero nos alejamos
Y ahora ya no me queda nada que no sean
mil
verbos
conjugados en pasado

Cuando algo escrito con palabras te deja, a mi en este caso que lo estoy leyendo, sin ellas... Wow...
ResponderEliminar¡Muchas gracias! No sabes cuánto me alegra saber que te he dejado sin palabras, solo a través de las mías :)
Eliminar