Confía
un poco más en ti misma
Aparta
los dedos de tu garganta
No
rasgues las paredes de tu pecho
Que
el dolor crece de a poco y te cubre
Y
te remueve
Abre
el cajón de ese vientre que has cerrado tanto tiempo
Dentro
hay un corazón marchito
Unas
ganas de vivir que se marcharon
Y
la muerte, placentera, no se ha ido
Cuidado
Que
vuelve la pena y la melancolía
Y
con ellas te vas tú, dejando de ser quién eras
Dejas hueco a cada grito
Dejas hueco a cada grito
No
te asustes, niña tonta
No
me seas tan ingenua
Quiérete,
que vales mucho
Casi
tanto como este poema
que
solo lees cuando ya no puedes más
Quiérete,
sé más astuta
No
conviertas tu vida
en
uno de esos poemas
que
solo lees
cuando
ya no puedes más…

No hay comentarios:
Publicar un comentario