Creo en las segundas oportunidades
En el cambio bien hecho
Y en la construcción de uno mismo como única salida
Creo en la atracción a primera vista
Y en el amor a tercera, cuarta o quinta
Creo en el llanto como forma de reír
Y creo en el abrazo desesperado que se le da a quien te dice adiós
como si fuera sal rozándote las heridas
Creo en el sexo bien hecho
Y en el sentimiento que se crea incluso cuando no te desnudan
Creo en las caricias y los besos en las mejillas
haciendo de salvavidas en un mundo que te ahoga
Creo en las hogueras saltadas todas las noches de San Juan
En los deseos quemados y arrastrados por las olas
Creo en la resaca que nace cuando has matado los miedos en el fondo de tu copa
Y en los labios que te dijeron, con un par de grados de más, "quédate"
Creo también en la resurrección del que se ha matado para vivir
y no ha sabido cómo hacerlo
Creo en el amor después de la vida
Y creo en la muerte después de haber amado
Creo en él;
en el primer amor para aprender a amar
y en el daño que este produce para poner en práctica lo aprendido, con el segundo
Creo, por supuesto, en el recuerdo
y en la admirable capacidad humana para no olvidar
Creo en un mundo que no existe y se dibuja en mi mente
Creo en los principios que no todos siguen
Creo en la paz antes de la guerra
y en la guerra de miradas para no perder detalle
Creo, del verbo creer
y entonces creo, del verbo crear
y me remito de todo lo malo
y me hago a mí misma perfecta e inamovible
Me creo a mí misma,
y me creo
Me abrazo y me quedo en mí
Me quedo a vivir aquí
para creer
y para crear todo aquello
en lo que ya no creo

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