Una vez vi nacer a una niña desde el cielo
Cayó como un rayo pequeño, y me abrazó
Cabello fino y delicado y ojos grandes
Recuerdo sus palabras al decirle: "prometo observarte en el recuerdo y la distancia, ahora me tengo que ir. Solo quiero que seas muy feliz, mujer"
Escuchó mi última palabra, el énfasis de miedo que puse al pronunciarla, y aunque era muy pequeña, me supo responder: "yo lo único que quiero es volver a las estrellas"
La niña, callada, supo como actuar
Absorbió, pequeñita, cada uno de sus roles
Delicada, como debía ser
No paraba de escuchar: sé un poco más femenina
Sé frágil, menuda
no alces demasiado la voz, que no te tachen de histérica
Sé una princesa
Busca a tu príncipe o no serás feliz
Sé cómo esas muñequitas de tus películas favoritas
Espera a quién te rescate, porque no podrás tú sola
En el patio del colegio, los niños le levantan la falda y alguien le discute: no llores, que son cosas de críos
Crece deprisa y empieza a entender que una chica de verdad siempre va depilada
Se observa las piernas y asustada intenta solucionar, a base de cuchilla, el problema que parece crecer
Recuerdo a mi niña, a mi rayo diminuto, cumplir los 15, asistir a una fiesta a la que no iba segura
porque ya había tragado más de lo que podía aguantar
Tiene miedo a ponerse esa camiseta y que crean que lleva demasiado escote, porque una vez le dijeron "respétate un poco más"
A que piensen que esa falda es demasiado corta, porque una vez escuchó como le decían "te gusta demasiado provocar" y ella soltó: "provocar ¿qué?"
Pero nadie quiso darle la respuesta
Que quizá le digan que lleva mucho maquillaje, porque aunque le dijeron que las chicas guapas se maquillan, a nadie le gusta que lo hagan en exceso...
También le dijeron que no enseñe ombligo con esos kilos inexistentes de más, que a qué niño le gusta eso
Mi niña, inocente, absorbió perfectamente todos los pasos que debía llevar a cabo para gustar
Pero nadie le dijo nunca cómo gustarse
En esa fiesta la vi reírse y ser un poco más feliz
Pero se atrevió a besar a alguien porque quiso y porque pudo y porque no había nada de malo en ello
Y el grito de después vino solo: "guarra"
Así, mi niña también aprendió a reprimirse, a ocultar, con los años, que le gustaba el sexo, a callar y a asentir
Porque demasiadas veces había escuchado como llamaban "puta" a otras, y ella quería ser una mujer de verdad
"Es que a ningún hombre le gusta una chica fácil"
Mi niña-rayo, que ya era mujer, había dejado de brillar
Encontró a su príncipe, la rescató, la llevó con él y se creyó un poco más feliz
Entonces el príncipe le dijo:
- No te pongas eso, que es demasiado corto, que enseña más de la cuenta, que solo eres para mí
Y vino la primera bofetada,
Y luego la segunda
Y la tercera y la cuarta
El mundo gritaba: "no dejes que te maltrate"
Y ella susurró, asustada, que no entendía nada
Si durante años le habían hecho creer que su valor dependía de su ropa, de su físico, de su sexualidad,
que su valor dependía de la puntuación que le diera otro hombre,
Que debía ser válida, callada, delicada, frágil, esperar, esperar, esperar
Esperar a su príncipe, princesa desvalida,
Y ahora que había llegado, y le repetía lo mismo que todos estos años le estuvieron diciendo otros, pero sin golpear, ¿qué debía hacer? ¿Alejarse de él?
Y, durante el tiempo que duraron todos estos pensamientos en su cabeza,
la mataban
No solo su príncipe,
también la sociedad que, en muchas otras ocasiones, la había llamado exagerada
Entonces vino un golpe, y otro y otro
Y recordó a ese niño que le tiraba del pelo y como aquel profesor decía: son solo cosas de críos
Y así, justo antes de cerrar los ojos para no volver a abrirlos, pensó: son solo cosas de hombres...
Cuando mi niña, y nunca mujer, volvió a las estrellas
(tal y como había deseado desde el momento en que llegó)
dijeron que fue una más, una más de tantas, una más de cientos
Una víctima más de la violencia machista
Pero que nunca os engañen
Mi niña estrellada fue víctima de violencia machista desde el día en que pisó este mundo
Y nunca nadie hizo nada, porque todos, como ella, asumieron que aquel trato misógino, aquella educación vacía de argumentos para ser llevada a cabo, era lo normal en una sociedad que solo sabe dañarnos


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