No haberse enamorado nunca
no equivale a no haber sufrido por amor, siempre que tengamos claro que amor va más allá del enamoramiento
Cada vez que he querido más de la cuenta he sufrido
sin la necesidad de enamorarme de nadie
Es más, quizá el enamoramiento es de las formas menos dañinas
que tiene el amor de presentarse en cada uno de nosotros
Yo he sido testigo de como una amistad
ha detenido más latidos
de lo que lo ha hecho un gemido
Y es que se puede fallar más a base de sonrisas que camuflaban falsedad
que a base de orgasmos que llevaban la bandera de
“infidelidad”
Y he presenciado la desastrosa forma
de demostrar amor incondicional
que tienen algunos padres,
imponiendo normas donde la libertad se pide a gritos
Claro, que estos gritos son callados con órdenes
Órdenes que hacen de un hogar,
una buena escena patética y vulgar
donde muchos argumentos usados por estos progenitores
le darían a Lorca un buen motivo para dejar de lado las tragedias
y dedicarse,
exclusivamente,
a unas más que pobres comedias
Aprecio estas, y cada una de las formas,
que son mil y una,
(Y una más)
que tiene el amor de presentarse
Como aprecio el dolor que dejan cada una de ellas
De igual forma que recuerdo a todos esos
que me dijeron que yo no creía en él
solo por no haberme enamorado jamás
Sin ver que ellos sí se enamoraron
pero perdieron al instante la capacidad de amar
y ser amados
Por aquellos que no buscaban solo amor
en la expresión “estar enamorado”

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