Que marque su muerte en mi brazo
y me crezca uno más por cada
decepción
Que marque mi muerte en sus vertebras
y su espalda sea infinita cada vez que diga adiós
Que yo susurre “vete”
y vuelva con otro poema que escribir
Que saque a bailar a otra
que sepa besar
Y que me bese
el próximo que sepa bailar
Que me cante un mudo
con esperanzas
Que yo saque a danzar
a una silla de ruedas
que llora, inquieta, en mis brazos
porque desea verme caminar
Pero cómo le cuento yo
ahora
que lo que anhelo es volar
Y que una flor me arranque a pedazos
para irme de este mundo
Y que cada extremo, que no serán pétalos, sea un:
“sí, te quiso”
En pasado, porque ya no
Y que el verano me diga que ya es invierno
para así notar que ha vuelto
aquel que me dejó
pero al que yo jamás eché
Que me bese alguien
que se enamoró de otra que jamás lo amó
Y que al besarme piense en mí
y no en el pasado que lo destrozó
Que se abra una ventana
que da paso a un cielo
que se abre con sus párpados
Y vea a sus pupilas reflejadas en el agua
que cae de cada chillido que proviene de mis miedos
Y yo sea capaz de decirle “te quiero”
Sin pensar que
Mañana
Habré dejado de sentirlo
Que me leas
Y me entiendas
Y me expliques, entonces
si todo lo que he escrito es real
O es que acaso no me mentía a mí misma cuando me decía
que eras (y había) imposible(s)

No hay comentarios:
Publicar un comentario