Déjame detener la mirada en su rostro;
No es atractivo
No es esa la forma en la que lo veo
Me es difícil de explicar
Hay una mezcla de ternura y eterna inocencia
en su forma de moverse
cuando encoge sus hombros,
estirándose,
bostezando,
escabulléndose de cada sueño,
Y es en este bostezo donde encuentro a un niño perdido en los pliegues
de sus ojos
que me habla de Dios,
asustado y cohibido
Y me rozo con el tiempo en sus labios, cuando estos se abren
El mismo tiempo que, más que pararlo, más que detenerlo,
todo lo que él hizo fue darle alas
(pero siempre sin volar, manteniendo sus pies aquí abajo, justo donde yo
le escribo
Y dejando a sus pensamientos lejos, muy lejos
para que nadie pueda acariciarlos siquiera)
Y es espléndida la forma que tiene de mirar
Porque os juro, y hasta me atrevería a prometer
sin miedo a no cumplir,
que guarda mil historias en sus pupilas, mil historias deseosas de ser
vividas
Guarda los viajes que algún día llevará a cabo
El hotel perdido en Roma que visitará
Las maletas desechas,
llenas de fotos y postales incompletas
Cada cabello que se atreverá a acariciar, a secar con la yema de sus
dedos
El vestido roto de quien no conoce aún...
Y esto ocurre cada vez que lo miro sumergiéndose en si mismo
Pero entonces sus labios dejan escapar a su voz
Dejan salir cada pensamiento
(porque he tenido la inmensa suerte de conocerlos, de escucharlos
De palparlos y cuidarlos)
Me mira a mí, dejándome ver cada historia
Bosteza sobre mi pecho
Arruga cada parte de su cuerpo contra mí
Y veo por un instante su insaciable madurez
camuflada de niñez
Un leve velo de atractivo que lo cubre
El precipicio más hondo
asemejándose al fin del mundo
en sus costillas
Y por primera vez, desde que me he detenido a mirarlo,
no deseo protegerlo de un peligro inexistente
Ni llenarme de la ternura que parece desprender
Yo lo que anhelo en esta parte es besarlo
Despojarlo de una piel sin aliento
Porque lleva sensualidad en los párpados
(ya no es niño, y eso me asusta)
Y me hace entender que
Más allá de su cuerpo
Más allá de sus muslos
O su espalda al descubierto
He sido capaz de desear acostarme
con cada una de sus palabras
Hacerle el amor a su voz
Y tener sexo con su pensamiento
Porque más que quererlo a trozos
Más que querer retazos de lo que me muestra
Acabé cayendo en él
de una forma más completa
(y todavía más compleja)
Terminé por amar a su conjunto
olvidando la simplicidad de solo tocarlo
Y recordando que mirarlo,
a la vez que lo escuchaba,
era contemplar al mundo
de una forma más humana

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