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"What if we already are who we've been dying to become"

miércoles, 18 de marzo de 2015

Lo de llorar debe ser un invento para acabar con el mundo; o para hacerlo un poco más tenue.

El problema de llorar poco es que, cuando te decides a hacerlo, es casi como si te rompieras por dentro. Lloras, y deseas más, viene el llanto desesperado y el dolor se expande. Esta es la peor parte porque, si no doliera, todo iría bien. Puede que entonces no me diera tanto miedo sollozar...
¿Y los motivos? ¿Hay razones suficientes para que las lágrimas vuelen? Se llora cuando se quiere morir, pero no eternamente. 

Supongo que nunca nadie desea morir eternamente… pero este ya es otro tema. 

Se llora cuando uno ya no puede más consigo mismo aun habiéndolo intentado. Cuando no te soportas y odias al resto. Se llora para ver si la angustia se va con las lágrimas, sin fijarnos en que, al llorar, lo único que somos capaces de sentir es el dolor creciendo en el pecho. Por eso siempre odié llorar, por eso siento siempre una enorme desesperación cuando se me nubla la vista, y sé que todo lo que me he callado está a punto de gritar. Y por eso es que me tapo el rostro, para que no me miren pero, sobre todo, para no verme yo. Porque cuando lloro es casi como salir de mi propio cuerpo, observo al mundo desde fuera, y siento la pena ajena y la compasión que nunca he pedido ni pediré. Noto la mano en mi hombro y el repugnante: 'cálmate'

Pero yo no quiero, no quiero calmarme. Quiero que el resto desaparezca, que se larguen. No quiero que entiendan ni que me comprendan; me basta con intentar descifrarme yo.

Sé que otros sabrán de lo que hablo, porque nadie se libra de esto. Nadie escapa de los temblores, el nerviosismo incontrolado, los ojos destrozados y los labios entreabiertos buscando un poco de respiración.

Nadie se libra de vivir ni de querer sentirse muerto. 

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