"Te invito a otra copa…
Y te hago vivir"
Fue su primera frase al acercarse
Ya le avisé que no iba a enamorarme
"Pero yo voy a hacer que ames, te lo
juro…"- Volvió a decir
Y me reí; él me miró serio.
No entendió la broma
Y yo no entendí de dónde salía mi
miedo
Supe desde el principio que su promesa
no se cumpliría
Yo bien podría haber corrido de
aquella roca, situada en la playa más alejada
Sí, yo podría haber apartado sus manos
de mi piel la noche que me dijo: "Por favor, llámame",
y a la tercera
llamada simplemente supo decirme "Ahora, solo te pido una cosa…quédate"
Era pedir demasiado
para alguien que iba a dar muy poco
Lo que más dolió fue su voz
confesando, caminando por la arena, que podría enamorarse
Me quemó, y no chillé por respeto
Para evitar el llanto en mis pupilas
le besé
Y me arrodillé bajando por su ombligo,
mientras oía un gemido
que me deshizo por dentro
Ahora que le dije que se fuera
y le confesé que no me quedaría
me paso las noches trazando en las
escaleras de un portal la primera letra por la que empezaba su nombre
y por la que acababa mi silencio entre
sus piernas
Y estoy también, noche tras noche, recordando la madrugada que
a las 6 de la mañana
me llamó diciéndome que me echaba de
menos
Y yo quise echarme a mí misma, pensando que no
lo merecía
Aquí está la niña de la poesía
y aquí tienes tu poema
Soy yo
y aquí tienes tu poema
Soy yo
La misma que no te dio tregua entre
baile y baile cualquier noche de febrero
La misma que ahora no te deja
descansar
Que se metió en tus recuerdos
La que te escribe para pedir perdón
Pero la que
Nunca
Se perdona
Aun queriendo

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