Maldito el circo que creaste con tus manos
en mi piel
Malditos los enanos que plantaste en mi pecho
que se reían de mi poco corazón
y de tu falta de atención
a mis escasos sentimientos
Los payasos de mi mente ahora lloran
cansados,
que tener una sonrisa dibujada en el
rostro
no es ser feliz
Y mientras, se nos quema la carpa
de esto que llamamos cama
Ya no tenemos sábanas
ni sexo
ni almohadas
Ya nunca inventamos nada
Mucho menos el amor
Que ya no tenemos espectáculo
Ni gente que nos aplauda

No hay comentarios:
Publicar un comentario