"Tranquila, prometo que sonreirás
Sabré hacerte feliz… dame tiempo"
Ella apareció despacio
No avisó
Me temblaron los huesos al sentirla
Se arrodillaba junto a mí ante un
trozo de mármol que me recibía con gracia
Sostenía mi pelo entre gemidos
La garganta me quemaba; introducía mis
dedos hasta hacer sonar todos mis miedos
En cada arcada la pérdida de un resquicio de esperanza
En cada arcada la pérdida de un resquicio de esperanza
La risa ya no me salía
Ella era inerte, no era ser ni humana
Solo enfermedad
Sé que me quería, pero no lo hacía
bien
Me besaba los labios manchados después
de deshacerme de todo
Y los dientes, desgastados, me dolían
"Lo has hecho muy bien…" Me decía, cuando ya no me quedaba nada más que echar
Pero mentía, y yo no lo entendía
Me negué a entenderlo
Me consumía, y con toda mi poca vida
veía como ella más vivía
Estaba creciendo dentro de mí
Lo supe cuando descubrí que no podía continuar sin su presencia
Era yo la que no quería que se fuera
Lo supe cuando descubrí que no podía continuar sin su presencia
Era yo la que no quería que se fuera
Recuerdo entonces el momento en que llegó
Vino cuando más hundida estaba
Me ofreció unas alas para que me
levantara
Y ellas me hicieron volar
Tanto, tanto, que el vértigo me atrapó
Y entre estrellas vi unos ojos que
decían
"Por favor, cúrate...
Por favor, sálvate"
Así miré hacia abajo y comprendí
que aquellas alas que me hicieron
volar
no eran más que una trampa
Ella me había ofrecido a mis propios
complejos
disfrazados de falsa libertad
Y lo que muchos no entienden
es que no es fácil desprenderse
de algo que ya vive en tu mente

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