Recordar: del latín re-cordis
Volver a pasar por el corazón
Dicen que el corazón guarda en cada vena una pequeña puerta que da paso a una diminuta habitación con minúsculos cuadros que muestran, en cada uno de ellos, los momentos más decisivos de tu vida
Dicen que allí, entre tanto arte, se
encuentra la primera mirada tímida en clase
Las primeras palabras nerviosas
La primera caricia temblorosa en la
mejilla de vete a saber quién
El primer beso, todos los que vinieron
después, el último
Y los que no distes por miedo
Reina también el rostro de la primera persona
de la que te enamoraste
cubierta por una arteria que no para
de bombear, para mantener siempre con vida ese recuerdo
En ocasiones, se pasea por esas
habitaciones el sentimiento que alguna vez te
callaste, y lleva la medalla de cobarde
Aunque no intuya que, en realidad, es
muy valiente por ser capaz de seguir viviendo a pesar de tanto silencio
Está también el sentimiento que una
vez te atreviste a demostrar, aunque todo quedara en el intento
Estos suelen caminar juntos y, muy
pocas veces, sueltan alguna que otra lágrima por lo perdido, por lo encontrado, y por los que no los supieron apreciar
Al fondo, muy al fondo se acomoda la persona que te amó pero a la que, por suerte o por
desgracia, tú nunca amaste
Y allí, mucho más allá de la persona
no amada, se encuentra una versión de ti mismo
algo masoquista y sentimental
A veces, cuando es de noche, se
dispone a tirar de cada vena para abrir las puertas y observar cada
uno de los cuadros que decoran las paredes de esas diminutas y escondidas habitaciones
Y en ese mismo momento, tú, (la única versión real que puede existir de ti) sientes el arte en cada parte de tu cuerpo
Y notas como cada fotografía, cada momento, cada persona y cada sentimiento
vuelve a pasar por tu corazón
para llegar hasta los ojos
y ser expulsados en forma de gotas
que saben a sal, mientras imaginas que nunca volverás a llorar
sin sospechar que el corazón
siempre aguanta
un pequeño estirón más

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