Si quieres,
puedes quedarte
aunque ya
nunca estés
Y abrazarme
por la espalda, mientras imitas con tus labios el sonido de
unas olas al chocar contra las rocas de mi cielo
Si quieres te
dejo tiempo
para que
llores a solas
y así tu
risa, falsa, me haga llorar a mí
Si quieres te
enseño la guitarra que jamás aprendí a tocar
Y a los
pianos que acaricio, mientras te imagino en sus teclas
Si quieres me
pierdo en tus dibujos
para que veas
que en tus lápices una vez estuve yo,
aunque ya no
lo recuerdes
Podría, incluso,
escribirte a cada instante
hasta que ya
no queden letras que explorar
Y los versos
me exploten por dentro, salpicándolo todo
del
sentimiento que jamás te expresé
Si
quieres te confieso
que
amo a la música clásica porque tiene cierta mezcla entre la tristeza y la
melancolía
Entre
lo frío y lo doloroso
Y me hace temblar
Si
quieres te confieso
que
amo a la música clásica, porque me recuerda a ti
Si
quieres saberlo,
te
quiero demasiado como para enamorarme de ti
Y,
si vuelves a querer, te escribo otro poema
para
que sepas lo que significa esto
Si
es lo que deseas, házmelo
ver
Quizá
sea el momento de dejar claro
quién
es el que quiere
y quién el que anhela ser querido

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