Pero,
por suerte, él y yo jamás dijimos siempre
“Siempre
estaré aquí”
“Siempre
para ti”
“Siempre,
aunque ya no”
Claro, que siempre te
quise, y esto tampoco lo dije
Podría
decirse que, entonces, jamás nos fallamos
porque
jamás incumplimos ninguna regla
Yo
estuve allí cuando era necesario
Él
se quedó cada vez que yo se lo pedía
Ambos
permanecimos, porque no había necesidad de irse
Hasta
que llegó el momento
Alcanzamos
el punto de no querer nada más,
de
no sernos necesarios y mirar hacia otros lados más extensos y más eternos
Rozamos
el sentimiento de:
“te
quiero lejos…
pero
te quiero”
Y
quizá otra vez aquí
“No
te preocupes
No
nos hemos hecho daño
Solo
nos hemos alejado un poco, solo un poco
Quizá
mañana nos deseemos cerca
Siempre
fuimos así
Independientes
Algo
liberales
Valientes
incluso
No
te preocupes
Yo
no lo hago
Aunque
no deje de nombrarte
y te piense en cada verso”

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