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"What if we already are who we've been dying to become"

lunes, 20 de octubre de 2014

Era como disparar con una mano en los ojos;

Una vez le dije:
“no hay nada más bello que la mentira de un escritor”

A veces, él solía preguntarme sin meditar demasiado
(Eran de esas preguntas que no olvidas
porque tampoco tuviste el valor de responderlas sinceramente)
-“¿Me quieres?”- decía
No le temblaba la voz
Pero a mí me temblaba el pecho, aunque él nunca lo notase
-“¿Me quieres?”- repetía
-“Sí, lo hago”
-“Pero, ¿cómo?”- Esta fue quizá la que siempre le faltó, la pregunta que jamás añadió
De haber sido así, yo habría alzado la mirada; y no, no habría sido capaz de ser sincera
Lo quería, sí
Pero ¿cómo?
Lo hacía con frialdad
Con indiferencia
Besar por obligación
Abrazar solo por ausentar el frío
Esconderme entre el hueco de sus caderas, para no poder encontrarme
-“¿Estás enamorada?”
Y yo sonreía
(Esa mala costumbre que tenemos de tomar una sonrisa como si significase una dulce afirmación
Siempre un mal hábito acaba pasando factura)
Si recuerdo bien (ordenando cada hecho y cada daño) me aproveché de la situación
Él nunca supo diferenciar querer de amar
Yo sabía demasiado; yo jamás le enseñé
Sería disparar en mi dirección, pero para esquivar balas preferí ponerlo a él
Puede que, con un poco de suerte, alguna le diese de lleno
Y le haría ver quién llevaba la pistola en todo esto

A veces, él no preguntaba
Pero a mí me gustaba actuar con alevosía
Y pasear mis dedos por su piel
Para ver como temblaba bajo el roce de unas manos heladas

Alguna vez, en un descuido, le escribí en su espalda desnuda:
te quiero
Acto después le dije:
“no hay nada más bello que la mentira de un escritor”
Y el rio

Nunca entendió nada
Jamás comprendió
Pero yo disparé igualmente 

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