Puede que todos los que escribimos sobre amor, se
debe solo y únicamente a que hemos sufrido por él (o, en su defecto, por no
haberlo sentido jamás)
Aquel que se ha enamorado y ha llorado (quién
sabe si por no ser correspondido), transforma cada lágrima en poesía
Aquel que jamás se enamoró, crea la poesía a
través de la ignorancia de no saber sobre este sentimiento
Y así, enamorado e ignorante, llenan el mundo
de palabras que se parecen a sueños, y les hacen creer al resto de mortales que
el amor es aquello por lo que más vale la pena apostar
Pero sin avisar, cómo no, que también hay mucho
que perder en él

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