Se sentaba en un portal a oscuras
La noche era su manta, mi hombro siempre su
almohada
Me contaba sobre el cielo y las estrellas
Me narraba sobre lo que significaba amar
Y yo fui a tropezar con las sirenas que le
cantaban, atrapadas en su boca,
en sus flores inertes, en sus lunas de papel
Bailamos tan lentamente alguna noche de esas
con su mano en mi mejilla, con mis ojos en su
piel...
Estábamos tan perdidos, que no nos dimos cuenta
que no había música que ver
Solo el canto de las hojas, de los árboles
caídos
solo el llanto de saberme entre los brazos de
quien nunca me amó
pero de quien sí me quiso
Lo vi ser
y estar, pero, sobre todo,
enamorado
de alguien que no era yo
(Ahora es cuando veo que estábamos en el mismo saco
Quizá siempre mano a mano)
Hoy, que ya no está, me duele recordar
Lo escucho susurrar, diciendo que yo era
distinta
Por no atreverme a besar al primero que cogiera
mi cintura
Si me viera ahora, sé que me preguntaría qué
ocurrió aquel día, aquella noche
Qué ocurrió conmigo, que regalé besos a quien
no conocía
Entonces yo respondería; que besé otros labios
por maldad
Que fue su indiferencia lo que me hizo rezar a
otra piel llena de dioses muertos
Y dolió, juro que después dolió
porque me acordé de su voz, cuando otro me
abrazaba
"Escúchame, que aún tiemblo
Me asusté al ver a un rostro
que no se asemejaba al tuyo
Quise decirle que lo odiaba
Apartar sus manos de mis muslos
Quise preguntarle dónde estabas
Dónde estás, piel morena
Y por qué tengo a la palidez entre los dedos
Dónde estás, piel morena…
Que yo todavía me acuerdo"

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